
REUTERS - El arte del remo de la góndola pertenecía hasta ayer al universo varonil, hasta que llegó Giorgia Boscolo, la primera mujer «gondolera». Esta rubia de 23 años, madre de dos hijos, consiguió ayer superar las pruebas escritas y físicas que permiten obtener el «carné» de gondolero, convirtiéndose en la primera mujer en nueve siglos en dirigir una góndola. «La góndola es mi pasión porque en mi familia son todos navegantes, y aunque sé que requiere mucha fuerza física, la experiencia resuelve este problema», confesó a los medios que la fotografiaban rodeada de sus nuevos compañeros de profesión. Para remar una góndola de 11 metros que pesa cinco quintales, no es sólo necesaria la fuerza física sino la agilidad para apoyar el pie en las esquinas y hacer girar la embarcación por los estrechos canales de Venecia. Pero esto no asusta a Boscolo, quien en tono serio recordó a todos los escépticos que «un parto es mucho más duro y difícil que remar una góndola».
Las pruebas para ser gondolero oficial pasan por el conocimiento de idiomas, de monumentos históricos y de técnicas de navegación, pero sin duda la prueba más difícil es la física. Boscolo se había presentado ya en otras ocasiones a este examen, sin conseguir superar las pruebas. Junto a ella, otras mujeres, que ante la desazón optaron por remar góndolas privadas de hoteles. Ahora Boscolo tendrá su góndola oficial, desafiando a todos los críticos.
Las pruebas para ser gondolero oficial pasan por el conocimiento de idiomas, de monumentos históricos y de técnicas de navegación, pero sin duda la prueba más difícil es la física. Boscolo se había presentado ya en otras ocasiones a este examen, sin conseguir superar las pruebas. Junto a ella, otras mujeres, que ante la desazón optaron por remar góndolas privadas de hoteles. Ahora Boscolo tendrá su góndola oficial, desafiando a todos los críticos.