
EFE - Hay veces en las que en el mundo animal es de todo menos animal y nos da lecciones de vida y superviviencia. Lo ha vuelto a demostrar la enternecedora historia del perro Tan y su nuevo e inseparable amigo, un macaco de apenas tres meses de vida que había perdido a su madre.
El monito, huérfano a causa de los disparos de un cazador, se ha convertido en el protegido del perro Tan, que lo cuida casi como si fuese su hijo.
Ambos merodean los alrededores del templo budista de Tung Luang, en la provincia de Chiang Mai, en Tailandia, y no es raro ver cómo comparten su comida.
El monito, huérfano a causa de los disparos de un cazador, se ha convertido en el protegido del perro Tan, que lo cuida casi como si fuese su hijo.
Ambos merodean los alrededores del templo budista de Tung Luang, en la provincia de Chiang Mai, en Tailandia, y no es raro ver cómo comparten su comida.