«Lo», dijo el bebé internet


Michael Caine, en ‘El cerebro de un millón de dólares’, con un ordenador como el de Arpanet.


El 29 de octubre de 1969, meses después de que la cantante Salomé ganara Eurovisión y el ser humano pisase la Luna, dos equipos de ingenieros informáticos liderados por Leonard Kleinrock se sentaron frente a dos ordenadores Honey-well, uno en la Universidad de California, en Los Angeles, y otro en la de Stanford, a cientos de kilómetros. Eran las diez y media de la noche y ambos grupos hablaban por teléfono. Desde California, el estudiante Charley Kline tecleó la letra ele, el comienzo de la palabra login (en inglés, entrar al sistema).
«¿Tenéis la l?», preguntó Kline.
«Tenemos la l», contestaron desde Stanford.
Kline tecleó la o.
«¿Tenéis la o?»
«Tenemos la o».
Kline tecleó la ge y el sistema se colapsó, de forma que el primer mensaje transmitido de ordenador a ordenador se redujo a dos letras: lo. Internet había nacido.
Los múltiples progenitores
O no, porque nadie acaba de ponerse de acuerdo sobre cuándo comenzó la red, en parte porque no existe una definición de la red y en parte porque varias personas, dotadas de un considerable ego, han realizado contribuciones lo suficientemente importantes como para reclamar para sí el título de padres de internet. Pueden ser los estadounidenses Vinton Cerf y Robert Kahan, creadores de los protocolos TCP/IP, que permiten conectar redes de ordenadores. O puede ser el británico Tim Berners-Lee, responsable de la primera página de internet: info.cern.ch. O puede ser Leonard Kleinrock, el coordinador de los equipos de las universidades de California y Stanford.
Tras el lanzamiento del satélite soviético Sputnik, en 1957, el pánico corrió por el Departamento de Defensa norteamericano, que forzó al entonces presidente, Dwight D. Eisenhower, a destinar millones de dólares a la ciencia y fundar la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados (ARPA, por sus siglas en inglés), y así es como Kleinrock se hizo con el dinero para establecer la primera red de ordenadores, bautizada como Arpanet.
Estos días, coincidiendo con el 40° aniversario de su criatura, Kleinrock, a quien no le cabe ninguna duda de que el 29 de octubre de 1969 fue el día en el que «el bebé internet pronunció sus primeras palabras», no para de mirar atrás. «Me sorprenden las aplicaciones que han venido después –dijo el sábado a la agencia AFP–. Internet es ahora una adolescente. Ha aprendido algunas cosas, pero todavía le queda un largo camino por recorrer. Se comporta de manera errática, pero ha dado enormes satisfacciones a sus padres».
Una de las paradojas del crecimiento de internet, de ese paso de la infancia a la adolescencia del que habla Kleinrock, es que mientras el común de los usuarios se muestra sorprendido de su velocidad a la hora de conquistar el mundo, transformando a su paso los negocios, la política o la cultura, los especialistas en la red se extrañan de lo contrario: lo mucho que tardó en despegar. Doce años después del primer mensaje de Kline en Arpanet, la red solo tenía 213 ordenadores conectados; 14 años más tarde, 16 millones de personas se asomaban a internet (cifra que hoy se acerca a los 1.700 millones). El primer navegador no llegó hasta 1993, pero en 1995 surgió Amazon, en 1998 Google, en el 2001 Wikipedia y en el 2004 Facebook, fenómenos que quizá dentro de otros 40 años parezcan tan arcaicos como parece ahora ese primigenio lo. FUENTE: EL PERIÓDICO.
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