
Agenciarse un dominio por cero euros ha hecho millonarios a muchos. El mercado de las direcciones web cotiza al alza, y su funcionamiento no puede ser más sencillo. El pelotazo puede darlo casi cualquiera. Con una sencillez pasmosa, sin pensar que acometía la inversión de su vida, el estadounidense Gary Kremen registró en 1994 los dominios sex.com y match.com. Su decisión se tradujo años después en una operación de venta del primero de los dominios valorada en más de doce millones de dólares. Sex.com era una mina de oro para millones de interesados en llenar esa web de contenido, artículos y publicidad.
La historia de Gary Kremen se ha repetido las suficientes ocasiones como para prestarle atención. Los mimbres del relato son siempre los mismos: alguien pone a su nombre un dominio (porque lo registra o lo compra) de carácter genérico (juegos.com, viajes.com), o tan específico que puede funcionar como una marca (Volkswagen.com), y espera sentado a que aparezca el mejor postor para vendérselo.
Palabras que cotizan por millones. En 2010 se han cumplido 25 años desde que apareció la primera dirección .com (symbolics.com) y el mercado de dominios no sólo ha crecido sino que se ha perfeccionado. Ahora hay menos pelotazos que al principio de la era Internet -aunque 'haberlos haylos'- y abundan los interesados en dar ese golpe de mano definitivo que, además, está casi exento de cualquier riesgo.
Así, a pesar de que existen 192 millones de dominios registrados, que coinciden en un 90% de los casos con las palabras o conceptos básicos de una lengua (que son los más cotizados), en el primer trimestre de 2010 se vendieron 11.492 direcciones web, un 19% más que en el mismo periodo de 2009. Y las ganancias crecieron en similar proporción: las transacciones movieron 16,5 millones de euros, un 13% más que el año pasado, según Sedo.
Lo animado del mercado se debe, según la mencionada plataforma de compraventa de dominios, a la entrada de nuevas terminaciones y a la apertura al público de dominios con caracteres especiales de diferentes países, como la 'ñ' española. Con extensiones nuevas como .co (de Colombia), muchos internautas replican los dominios .com a estos nuevos y renuevan así el material que poseen para ofertar al mercado.
Los dominios más caros de la historia. Se trataría, en definitiva, de nuevas oportunidades para reeditar los 'hit' de dominios, que, atendiendo a su último precio de venta, son hoy por hoy los siguientes: insure.com (16 millones de dólares, 2009), sex.com (14 millones, 2006), fund.com (9,99 millones, 2008), porn.com (9,5 millones, 2007), business. com (7,5 millones, 1999) diamond.com (7,5 millones, 2006), beer.com (7 millones, 2004), Israel.com (5,88 millones, 2004), casino.com (5,5 millones, 2003), toys.com (5,1 millones, 1999).
Tener algo que ver con esa lista, como comprador o vendedor, no suele ser cuestión de suerte, aunque lo parezca. El mercado de dominios es sencillo pero tiene sus reglas. Su funcionamiento responde a un planteamiento capitalista: rige la ley de la oferta y la demanda y caben las operaciones financiadas (agentes como Domain Capital o Sedo empezaron a prestar desde 2006 el 60% del dinero para comprar dominios millonarios, a un plazo de 60 meses y con un interés fijo del 15%). Era la forma de complacer a los inversores que deseaban actuar con rapidez.
Navegar entre tiburones. Unos inversores, que a en su escala más elevada, son a Internet lo que los tiburones o brokers a la bolsa. Se dedican a comprar dominios a bajo precio para llevarlos a su máxima revalorización y después desprenderse de ellos por una jugosa cantidad. Lo consiguen tras lograr que esas direcciones web se contemplen como una oportunidad de negocio por el elevado número de visitantes que atraen, las ventas que generan o la publicidad que albergan. El planteamiento es el mismo que la valoración de clientes que se realiza en el traspaso de una tienda.
Así que las claves de este negocio al que puede entrar cualquier particular consisten en acertar primero con el nombre registrado para luego llenar el sitio de vida y movimiento. Lo mejor de todo es que el presupuesto para probar suerte es cero -lo que cuesta registrar ahora una dirección web-, si bien resultará menos decepcionante conseguir unos eurillos en el primer intento siguiendo los consejos de los expertos del sector, a los que se conoce como 'domainers'.
Consejos para pezqueñines. Según estos, habría que empezar por contener la avaricia y aprender lo máximo de este mundillo antes de lanzarse al mercado. Para ilustrarse, sirven los foros y los blogs especializados, donde puede aprenderse junto a gente que se encuentra también en un nivel de principiante. Después, si se opta por registrar dominios antes que por pujar, hay que elegir nombres cortos y fáciles de recordar y pronunciar, que no lleven espacios, números o caracteres –por la dificultad al escribirlos- y que describan en una o dos palabras lo que hace el sitio o el negocio virtual, de manera que los clientes potenciales localicen enseguida el dominio-
Lo siguiente es adquirir todas las extensiones del dominio ( .com, .net, .es, etc. ) y más tarde, con miras a aumentar el número de visitantes, enfocar la web a un target de clientes específico o usarla para vender productos a bajo costo de manera masiva. Todo porque la revalorización de la página dependerá de las visitas y las ventas que tenga al año. El posicionamiento se bordará si se consigue dar al dominio un tratamiento de marca, colocando publicidad sobre la web en lugares importantes o destacando su nombre en los sitios de discusión virtuales pertenecientes a su sector industrial. AFP