Tras ser abandonada hace meses a una tienda de segunda mano, una lavadora ha sido capaz de encontrar el camino de vuelta a su hogar en Valladolid para reencontrarse con sus primeros dueños.

“Estábamos en casa viendo la tele y oímos a nuestra vieja lavadora Candy centrifugar y subir trotando las escaleras; fue muy emotivo, la reconocimos solo por el ruido”, explica Maruchi Cantillo, su anterior propietaria.

“Siempre ha sido muy de moverse mucho cuando la encendíamos, de subirse al sofá o incluso de meterse en la cama con nosotros pero lo de desplazarse tanta distancia es un milagro”, asegura Cantillo respecto al electrodoméstico.

La lavadora había sido comprada por una familia de Cáceres después de que la trasladaran de Valladolid a un pueblo de Extremadura, donde finalmente decidieron abandonarla para hacerse con una nueva. “Al ponerle el programa del algodón veías que se ponía a trotar y a dar botes dirigiéndose a la puerta, pero no pensé que llegara a escaparse”, explica Fermín Cabezo, su nuevo propietario, que denunció la desaparición de la lavadora hace dos meses.

Fueron 62 días de centrifugado en los que la máquina deshizo el camino hasta regresar a Valladolid, conducida por su instinto. Recorrido el trayecto, las fuerzas pudieron con el electrodoméstico, que cayó desplomado frente a la cocina de su antiguo hogar, aunque no ha tardado en recuperarse gracias a la cantidad de mimosines que ha recibido en los últimos días. via elmundotoday.com
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Francesc Puigcarbó

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