No es ningún secreto que la comida rápida es el alimento menos recomendable para el cuerpo. Pero así y todo no podemos dejar de sorprendernos por el excesivo tiempo que se toma para descomponerse.

Tomemos este menú infantil como ejemplo. Jennifer Lovdahl, residente de Alaska, afirmó que ella y su marido lo compraron en 2010, y que apenas ha cambiado un poco desde entonces.
Su marido, el Dr. Shawn Lovdahl, le contó al diario HuffPost que en un principio compraron la cajita feliz como una forma de enseñar a sus pacientes sobre nutrición saludable. Y que apenas se habían asomado hasta ahora para ver el estado de los alimentos.

“Le mostré [la cajita feliz] a una clase de niños hace unos tres años”, dijo. “Pero ha pasado más de un año desde la última vez que la veía.”

Sin embargo, no es de extrañar que la comida no se pudra. Muchos experimentos han demostrado que las comidas rápidas tienden a mantener su apariencia con el tiempo. Esto podría deberse a los ingredientes artificiales en los alimentos, tales como conservantes, o podría ser que la forma de hamburguesas y nuggets hace que se sequen rápidamente y por lo tanto evitan la humedad.

“La descomposición de los alimentos ocurre bajo ciertas condiciones,” le dijo al HuffPost la vocera de McDonalds Lisa McComb. “Cualquier alimento, ya sea casero, comprados en una tienda o en un restaurante, puede deshidratarse en un ambiente seco, y por lo tanto, no se descomponen.”
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Francesc Puigcarbó

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