Pioz era un pueblo rico antes de que estallara la burbuja inmobiliaria. Hoy, con 7.000 casas vacías, calcula que le faltan más de 7.000 años para saldar su deuda.  Pioz debe la friolera de 10 millones –unos 3.000 euros por vecino–, pero sus ingresos de poco más de dos millones no llegan ni para pagar los intereses. Según las cuentas que han echado algunos vecinos, a este paso les quedan al menos 7.058 años en saldar su deuda. 
No la liquidarán antes del año 9074. Hace poco más de una década, antes de que la burbuja inmobiliaria les estallara en la cara, en este municipio de Guadalajara sin nada de particular más allá de la iglesia de San Sebastián y el imponente castillo del Cardenal Mendoza se vivía como si no hubiera mañana. Había trabajo para dar y tomar y el dinero entraba a espuertas. Los conciertos de Medina Azahara se alternaban con los de Celtas Cortos, con las verbenas hasta el amanecer y la plaza de toros a reventar con carteles que no tenían nada que envidiar a Las Ventas.
Pero lo mejor –pensaban– estaba aún por llegar. Solo hacía falta esperar a que todas aquellas casas de las flamantes urbanizaciones de Trascastillo, El Bosque del Henares, Valcastillo, Las Suertes, Montealto, La Arboleda, Los Charquillos... fueran ocupadas y el pueblo pasara entonces de poco más de tres mil a 25.000 habitantes, los que más o menos entraban en las siete mil viviendas que en su mayor parte hoy languidecen a los pies de la fortaleza. El problema surgió cuando, allá por 2007, los chalets dejaron de venderse y muchos promotores, presas del pánico, huyeron del pueblo dejando aquello abandonado a su suerte y al Ayuntamiento endeudado hasta las cejas.[Continúa leyendo el reportaje en El Norte de Castilla]
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Francesc Puigcarbó

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