En ocasiones, los niños tienen más sentido común que los adultos que los acompañan. Es el caso de un menor de tan solo 11 años que el pasado sábado pidió ayuda al trabajador de una gasolinera de Vidreres (Selva) para que telefoneara a los Mossos d’Esquadra porque su madre conducía bebida.

Los hechos ocurrieron sobre las 19.00 horas en la estación de servicio que la empresa energética Galp tiene en el punto kilométrico 82 de la carretera C-35 a la altura de Vidreres. La mujer, de 46 años, vecina de Sant Julià de Ramis y nacionalidad española, había ido a recoger a sus dos hijos, de 11 y 10 años al centro de acogida de menores Bon Pastor-Santa Clotilde del barrio de Palau de Girona, donde residen bajo la tutela de la Generalitat, aprovechando el permiso que tenía para verles. Al acercarse a una gasolinera, el mayor de los dos hermanos le hizo creer a su madre que tenía ganas de ir al baño, momento que aprovechó para alertar a un empleado de la estación de servicio de que su madre no se encontraba en condiciones de conducir ya que iba haciendo eses y pedirle que telefoneara a la policía.

El trabajador llamó a los Mossos d’Esquadra, que cuando llegaron a la estación de repostaje vieron que la mujer estaba muy nerviosa y parecía estar bajo los efectos del alcohol. Según la cadena Ser, estaba muy alterada y no paraba de insultar a sus hijos y a los agentes. Ante la negativa de someterse a las pruebas de alcohol y de drogas, fue arrestada por un delito contra la seguridad del tráfico, pero fue puesta en libertad tras declarar ante el juez.

Los niños fueron devueltos al centro de menores donde residen. Tras este episodio, Afers Socials estudiará si la madre, que acumula varios antecedentes, puede seguir disfrutando de más permisos para convivir unos días con sus hijos y revisará su régimen de visitas. LAVANGUARDIA.COM
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Francesc Puigcarbó

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