La policía de la localidad de Broome, Australia, paró este miércoles a un conductor que llevaba dos cajas con cerveza abrochadas con cinturón de seguridad, mientras varios niños iban tumbados sobre las rodillas de otros adultos o sentados en los espacios para los pies, en vez de estar sentados y sujetados debidamente. El conductor llevaba la licencia suspendida y ha sido imputado por la policía, que se ha hecho eco de las polémicas "prioridades" del hombre en su página de Facebook. El mando policial de la región Kimberly, donde se produjo el incidente, suelen tener problemas con conductores que transportan alcohol a las comunidades aborígenas donde hay restricciones de su venta, informan medios locales.
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Francesc Puigcarbó

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