La policía había confiscado un alijo de granadas de mano a un hombre acusado de llevar a cabo varios ataques con explosivosTras el susto inicial, los dos heridos, el ujier y un policía, han sido trasladados al hospital con lesiones leves.
Si se juntan estas tres palabras en una misma noticia de Pakistán, el siguiente concepto parece obvio: atentado. No es este el caso. Este lunes una granada de mano que estaba siendo presentada como prueba en un caso ha explotado por accidente en un tribunal antiterrorista de Karachi, al sur del país. El incidente ha provocado dos heridos leves. La policía había confiscado un alijo de granadas de mano a un hombre acusado de llevar a cabo varios ataques con explosivos. Una vez en el tribunal, la defensa presentó una granada como prueba, así que el juez que llevaba el caso pidió a un ujier que le acercase el artefacto para comprobar si era real y su funcionamiento. Así fue. 
El magistrado y todos los presentes confirmaron que, efectivamente, era real y demostraron cómo funcionaba. Quizá vieron más de lo que querían porque de repente, al retirar un alfiler del aparato, se produjo una explosión en la sala. Nadie la esperaba: en teoría, el material explosivo había sido vaciado. Lo que estalló, según el subinspector general de policía Jamil Ahmed, fue el detonador, que guarda una pequeña cantidad de explosivos que no había sido desactivada. 
Tras el susto inicial, los dos heridos, el ujier y un policía, han sido trasladados al hospital con lesiones leves. Una versión literal de los hechos sugiere que el incidente se produjo por accidente. Una versión más romántica llevaría a pensar que la granada, con vida propia, reivindicó la libertad de su dueño inmolándose contra el sistema judicial paquistaní. La segunda opción parece poco probable.En todo caso la investigación está en marcha para comprobar si se llevó a cabo el procedimiento habitual para la presentación de explosivos en juicios. "Estamos investigando cómo se llevó el detonador al tribunal sin ser desactivado", dijo a la prensa el subinspector Ahmed. 
El gobierno de la provincia de Sindh, donde se encuentra Karachi, ha anunciado que tomará medidas estrictas contra los funcionarios responsables de esta negligencia. La televisión paquistaní GeoTV ha señalado que este es "posiblemente el primer incidente de este tipo en un tribunal paquistaní" para confirmar que en los juzgados del país asiático no explotan granadas por accidente de forma habitual. Todo un consuelo.
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Francesc Puigcarbó

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