“¿Por qué yo no puedo vestir con un top y otras mujeres sí? ¿Diferentes cuerpos significan diferentes reglas?”. Las redes sociales se han convertido en una poderosa herramienta para denunciar injusticias y si no que se lo digan a Rose Nickels, una mujer canadiense que fue expulsada de un gimnasio por tener unos senos demasiado grandes.

La joven, muy indignada y ofendida, ha publicado en su cuenta de Facebook una carta explicando los hechos. Esta ha conseguido conmover a miles de personas y ya ha sido compartida un total de 5.368 veces. Según el testimonio de Rose, uno de los monitores se acercó a ella para comentarle que su atuendo iba en contra de las normas de vestimenta y era “inapropiado y ofensivo para los empleados y el resto de clientes”.

Sorprendentemente, el vestuario, formado por unos leggins grises y una camiseta ceñida de tirantes negra, no era nada inusual ni llamativo. “Pregunté a todas las mujeres que pude encontrar si mi atuendo les resultaba ofensivo y todas respondieron que no. Así que me pareció que las únicas ofendidas debían ser las dos supervisoras presentes en la sala”, relató en su página de Facebook.

Cuando hablé con las supervisoras me dijeron que debido al tamaño de mis senos, no podía llevar un top”

Finalmente se dio cuenta que el problema no era la ropa sino el tamaño de sus senos. “Cuando hablé con ellas me dijeron que debido al tamaño de mis senos, no podía llevar un top”. Y añade: “Me sentí humillada y discriminada”.

Nickels pudo comprobar que en la página web del gimnasio había fotos de mujeres vistiendo ropa similar a la suya. “¿Por qué yo no puedo vestir un top y otras mujeres sí? ¿Diferentes cuerpos significan diferentes reglas?”, lamentaba. No obstante, de poco le sirvió, ya que le dijeron que ellos eran libres de establecer sus propias normas.
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Francesc Puigcarbó

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