Multa de 601 euros a un hombre por dirigirse en catalán a un policía nacional en el aeropuerto de El Prat. Los hechos ocurrieron el pasado mes de septiembre cuando, según el sancionado, se limitó a saludar en catalán y el agente le reprochó su falta de estima a "España". La Policía le acusa de una infracción grave por "dificultar" la labor policial y "retrasar el flujo normal de pasajeros". 
Un profesor de la Universitat Politècnica de Catalunya ha sido multado con 601 euros por haberse dirigido en catalán a un agente de la Policía Nacional en el control de pasaportes del aeropuerto barcelonés de El Prat el pasado 4 de septiembre de 2016. 

La Plataforma per la llengua, organización que trabaja por la defensa del catalán, informa en su web de que el pasado mes de septiembre Xavier Casanovas, profesor universitario, se disponía a viajar al extranjero y que al entregar su pasaporte saludó al agente del control en catalán. El agente le dijo entonces que hablarle en catalán era "una falta de respeto" y un ejemplo de "poca estima" a España. 

Según la versión de Casanovas, decidió seguir hablando en catalán por la "chulería" mostrada por el agente. "Nunca he tenido ningún problema en hablar castellano, soy una persona que cuando me hablan en castellano contesto en castellano", ha dicho a Vilaweb Casanovas, quien pese a todo pasó el control y llegó a pensar que la cosa no iría a más.

Sin embargo, el agente salió tras él y le abordó en la cola de embarque junto a otro compañero. Los agentes le pidieron el pasaporte y lo llevaron a un punto de información para tomarle la filiación y recriminarle una vez más su mala educación. Según Casanovas, cuando les preguntó por los motivos de su actuación, los dos policías nacionales, le respondieron que estaba obligado a "hablar en castellano" con ellos y que así lo establecía la Constitución. También le advirtieron que si seguía hablándoles en catalán tendrían que avisar un traductor y que quizás perdería el vuelo.

Casanova también ha contado que intentó que los agentes se identificaran, pero que uno de ellos le dijo que no llevaba el número porque "no le cabía en la camisa" y que el otro arguyó que tenía un número difícil de leer "para evitar denuncias tontas que nos ponen". Según esa misma versión, los dos policías nacionales se despidieron con un tono agresivo e incluso uno llegó a decirle: "Sé donde vives".

Al regreso de su viaje Casanovas decidió presentar una denuncia por el trato denigrante de los agentes. Sin embargo, el juez archivó el caso porque no era posible identificar a los agentes.

Seis meses después, el 13 de marzo, Casanovas recibió una notificación por la que se iniciaba contra él un proceso sancionador "en relación con la normativa de protección de la seguridad ciudadana" —la llamada ley mordaza—. Según la notificación, cometió una infracción de tipo grave porque hizo "caso omiso de las órdenes dadas por los agentes actuantes y, de este modo, dificultó su labor policial y retrasó el flujo normal de pasajeros".

La Plataforma por la Lengua y la Fundación Catalunya han puesto a disposición de Casanovas sus abogados para que pueda realizar alegaciones. Consideran una "discriminación lingüística grave de las administraciones españolas". Además, el afectado también pedirá al juzgado que investigó la denuncia que reabra el caso ahora que, gracias a la denuncia de los policías, se puede llegar a conocer su identidad .
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Francesc Puigcarbó

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