Un joven decidió entrar a robar a la casa de un tatuador en Brasil pero el profesional advirtió su presencia y en vez de alertar a la policía, hizo justicia por mano propia. El delincuente fue sorprendido por la espalda, el profesional lo sentó en una silla y comenzó a dejarle en su frente un recuerdo de por vida. "Soy ladrón y bobo" es la frase que lo acompañará por siempre en su rostro. En el video el joven parece estar drogado y por lo tanto, deja que el tatuador le escrache la cara al no darse cuenta del semejante acto. 
 
- cronica.com/ar.
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Francesc Puigcarbó

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