El próximo día 7 las señales que prohíben circular a más de 120 kilómetros por hora en autovías y autopistas serán reemplazadas por las pegatinas con el nuevo límite de velocidad... siempre que el tiempo acompañe. Durante la noche previa a la entrada en vigor de la norma, fijada en Consejo de Ministros, los servicios de conservación de carreteras no perderán de vista el cielo. Cualquier nubarrón, cualquier tormenta inesperada podría obligar a postergar la colocación de las láminas imantadas.
«No es normal que se peguen sobre la señal ya puesta, ya que es un proceso que se suele llevar a cabo en talleres, en espacios cerrados. Nadie se aventura a dar garantías si se pegan sobre la señal mojada o no suficientemente limpia. Sería tirar el dinero a la basura», indican fuentes de la Asociación de Fabricantes de Señales Metálicas de Tráfico (Afasemetra), a la que el Ministerio de Fomento ha encargado la fabricación de las nuevas señales. «Esperemos que no llueva», remachan con tono irónico.
«In extremis»
El Gobierno se escuda en que llevaba varias semanas diseñando las medidas para responder a las acusaciones de improvisación que se han lanzado sobre el nuevo límite de velocidad y los planes de ahorro en la iluminación de carreteras. Sin embargo, no fue hasta el pasado fin de semana cuando los representantes del Ejecutivo se reunieron con la asociación que aglutina a los 13 mayores productores de señales de tráfico en España.
La fabricación en sí tampoco puede estar exenta de fallos. El escaso margen de tiempo otorgado a los fabricantes de señales para la confección de las láminas es otro de los puntos que preocupan en el sector: «tampoco descartamos que pueda haber fallos en las fábricas porque la producción se ha puesto en marcha a ritmos para los que en este momento no se cuentan con medios personales ni materiales».
Mientras tanto, la demanda se dispara. Una de las empresas que están recibiendo los pedidos, la alicantina EcoCD Señalización, ya ha superado el encargo de 500 unidades en toda España, según Efe. Cada una de las láminas puede llegar a costar 50 euros, dependiendo de su diámetro y sus niveles de reflectancia. Así, el Ejecutivo estima que la modificación de las señales en todo el país supondrá un desembolso para las arcas públicas de 350.000 euros repartidos en 250.000 euros a cuenta de la red del Estado y otros 100.000 euros a cargo de las comunidades autónomas, consistorios y cabildos, para una medida que estará vigente durante cuatro meses. Eso sí, prorrogables. ABC.ES
0 Comentarios