AEROLÍNEA DEVUELVE A UNA MUJER EL DINERO POR CARGARLE EL MUERTO



Imagínate. Subes a un avión, te sitúan junto a un hombre que no se encuentra bien y después de comprobar cómo la habitual amabilidad de la tripulación convierte el hecho en mera anécdota, el hombre fallece. ¿Qué harías?
En ese escenario fue en el que se encontró la desafortunada Lena Patterson. Esta locutora de radio sueca se disponía a disfrutar de unas plácidas vacaciones en Tanzania cuando, en el vuelo que tomó en Amsterdan, se sentó junto a ella un tipo con muy mala cara.

El varón, de unos 30 años, parecía no encontrarse del todo bien. "No paraba de sudar y sufría calambres", confesó Lena a los miembros de la tripulación, que hicieron caso omiso a sus indicaciones. Hasta tal punto llegó su indiferencia que no pusieron pegas en que el avión despegase.
Craso error. Nada más despegar y como si de un automatismo se tratase, la tripulación se vio obligada a solicitar entre el público la comparecencia de un médico. Pero, pese al masaje cardiaco que le practicaron, el hombre no sobrevivió y murió en pleno vuelo cuando aún restaban varias horas de periplo aéreo.

Los asistentes de vuelo apenas si se inquietaron. Cubrieron con una manta al cadáver y lo situaron bajo los asientos, junto a la desafortunada Lena Patterson, que hubo de cargar con el muerto.

A la vuelta de su viaje, Patterson decidió solicitar a la compañía aérea el reembolso del dinero que le había costado el billete. Tras largos meses de intercambio de e-mails, la aerolínea acabó por devolverle 713 dólares, el equivalente a la mitad de su billete.

No obstante, ya sea por su lugar de procedencia o por su carácter gélido, Lena Patterson apenas si se alteró por lo vivido. "Por supuesto que era desagradable, pero no soy el tipo de persona que se traumatiza con esto", aseguró a un medio local, donde reconoció que era "razonable" que Kenya Airlines le devolviese parte de la cantidad dispensada en la compra del billete.

Por extraña que parezca la situación, las muertes en los vuelos no parecen ser tan inusuales. El pasado mayo, un hombre perdió la vida en un vuelo de American Airlines rumbo a Miami.

En septiembre, la compañía aérea Jetstar tuvo que compensar a los pasajeros de un vuelo de 11 horas entre Singapur y Auckland (Nueva Zelanda) con 100 dólares en bonos, después de que un hombre muriese en pleno vuelo atragantado con la comida. En esta ocasión, la tripulación prestó más atención al hecho y trasladó el cadáver a una zona alejada del resto del pasaje.

Así que, si en alguna ocasión los miembros de la tripulación se hacen los suecos cuando algún acompañante presente mala cara, no dudes en cambiar de sitio para evitar cargar con el muerto. O, en caso de necesidad, indígnate, patalea y reclama una mayor cuantía por el peso de vecino. LAINFORMACION.COM
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