Unos tres millones de abejas que se encontraban repartidas en 45 colmenas han sido confiscadas por las autoridades de Nueva York. Las colmenas se encontraban almacenadas desde hacía dos años en el patio trasero de su casa en el barrio de Queens y, según las autoridades, suponían «un peligro para los vecinos».
Así lo confirmó a Efe el presidente de la Asociación de Apicultores de Nueva York, Andrew Coté, quien aseguró que además del riesgo que suponían, las abejas se encontraban «gravemente enfermas porque su propietario les había extraído toda la miel y se estaban muriendo de hambre».
Todo se ha destapado ante las continuas quejas de los vecinos, que alertaron a la policía de Nueva York. Las autoridades acudieron hasta la casa de Yi Gin Chen, propietario de las colmenas, quien aseguró que hacía dos años había instalado la primera de ellas y desde entonces las abejas se fueron multiplicando hasta los tres millones. «Se me ha ido de las manos», reconoció el propio Chen al periódico Daily News. El propietario de los panales se dedicaba a la cría de abejas en su China natal y, según explicó el presidente de la Asociación de Apicultores, había estado vendiendo la miel de las abejas y planeaba vender las colmenas.
«He visto cosas extrañas en mi vida pero 45 panales en una sola casa de Queens no lo había visto nunca», añadió Coté, para quien la intervención de las autoridades «ha sido lo mejor para todos» porque esos millones de insectos se encontraban apilados en malas condiciones a menos de un metro de la acera.
«Tú puedes tener uno, dos, tres perros en tu casa, pero no cien. Esto no era razonable», reconoció el apicultor, miembro activo de «Abejas Sin Fronteras» y quien pasó más de cinco horas en la casa de Chen instalando pantallas protectoras sobre las colmenas para que la policía pudiera realizar el traslado.
Menos razonable se mostró la hija de Chen, que reaccionó indignada ante la intervención de la Policía. «Esto es ridículo. Vienen aquí y, sin nuestro permiso, simplemente nos las quitan».
Nueva York legalizó la apicultura urbana en marzo de 2010 y, si bien los criadores de abejas no necesitan obtener una licencia, sí que deben registrar sus panales. De no hacerlo, se enfrentan a multas de hasta 2.000 dólares por cada colmena no registrada. EFE

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