El fanatismo no entiende de colores. Si no, que se lo pregunten a la pobre paloma que desde el mediodía del martes se han convertido en una bandera voladora.
Algún amante de los colores españoles ha tenido la suficiente paciencia y dedicación para atrapar a una paloma y pintarla de rojigualda, y luego soltarla. El ave ha sido retratada gracias a la cámara de un teléfono móvil en el Parc de la Mariona, en Molins de Rei, sobre las tres de la tarde.
El animal, visiblemente afectado por el atentado contra su anterior aspecto físico, volaba con dificultad debido al peso de la pintura y el estrés del momento. Cuando se recupere del susto tendrá que aprender a vivir con su nuevo plumaje y el interés que despierta en los curiosos.ELPERIODICO.COM

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