De Nueva York a Las Vegas. "American Hero, Popeye", una de las obras emblemáticas de Jeff Koons, ya tiene dueño. Su comprador es Steve Wyn, un magnate de los casinos que ha comprado la estatua para exhibirla en sus hoteles.
La pieza mide más de dos metros de alto y forma parte de una serie de tres. Representa a Popeye en su pose más conocida, mostrando los músculos de su brazo izquierdo y con una lata de espinacas en la mano derecha. Koons comenzó a introducir a Popeye en su trabajo hace 15 años y con la crisis financiera lo convirtió en el centro de una serie que ha dado la vuelta al mundo. El personaje fue creado durante la Gran Depresión por Elzie Crisler Segar, y Koons lo recuperó para recordar una coyuntura económica igualmente convulsa.
"La historia del arte pop empieza y termina con Popeye. Desde sus primeras representaciones por Roy Lichtenstein y Andy Warhol en los años 60, al actual crescendo tridimensional de Jeff Koons medio siglo después", recuerdan desde la casa de subastas Sotheby's.
Wyn se ha quedado con Popeye por 28 millones de dólares, 21 millones de euros. Un precio "decepcionante", según el Wall Street Journal, si se tiene en cuenta que Koons es el artista vivo más cotizado del momento. Su obra más cara costó 58 millones de dólares. Sin embargo, "Popeye" estaba valorado en 25 millones, Wyn ya ha abonado un sobreprecio de tres millones que a los expertos del mercado del arte les parece insuficiente.
En la subasta de anoche de Sotheby’s, se echaba de menos el interés de algunos grandes compradores chinos, según el Wall Street Journal. El motivo, es que la subasta coincidió con la inauguración del VIP de Art Basel en Hong Kong. LAINFORMACION.COM

0 Comentarios