La sonda 'New Horizons' llega a Plutón con las cenizas de su descubridor. Juguetes o fotos de familia forman parte de los objetos más curiosos que se han lanzado fuera de la Tierra.



El día de su boda, en 1936, el compositor mexicano Lorenzo Barcelata no podía sospechar que su música llegaría a los confines del Sistema Solar

Las cenizas de Clyde Tombaugh, descubridor de Plutón, llegarán mañana a las inmediaciones de aquel planeta (enano), a bordo de la sonda New Horizons después de nueve años y medio de viaje. Acompañando los restos del astrónomo, viajan también dos monedas de un cuarto de dólar, algunos sellos y un pedazo de la nave SpaceShipOne, el primer artefacto privado en llegar al espacio.

Si una hecatombe arrasase la Tierra, y una civilización extraterrestre tratase de reconstruir cómo había sido la cultura de este planeta a partir de los objetos que se han enviado al espacio, junto a las muestras de alta tecnología que hallarían en forma de sondas y satélites, encontrarían algunos objetos extraños, que, quizá, tendrían dificultades para interpretar. Las monedas en New Horizons, por ejemplo, están colocados en lugares estratégicos de la nave para equilibrar su peso, con lo que podría resultar confuso averiguar cuál fue el sentido original de aquellos trocitos circulares de metal. En su labor arqueológica del Sistema Solar y sus inmediaciones, los alienígenas encontrarían algunos otros objetos curiosos.

1. Restos humanos

Clyde Tombaugh, aun después de muerto, tendrá el honor de ser el humano que más lejos haya viajado jamás. Después de superar Plutón, seguirá internándose en el cinturón de Kuiper, una región ocupada por rocas heladas, para continuar avanzando hasta los límites del Sistema Solar. Sin embargo, no es la única persona cuyos restos descansan fuera de la Tierra. En 1999, dos años después de su muerte, Eugene Shoemaker cumplió su sueño de viajar a la Luna. Considerado uno de los padres de las ciencias planetarias, durante los 60 fue candidato a convertirse en astronauta del programa Apolo, pero resultó descartado después de diagnosticarle la enfermedad de Addison. Finalmente, sus cenizas llegaron al satélite terrestre a bordo de la sonda Lunar Prospector. Es la única persona enterrada en la Luna.

2. Rancheras y rock and roll

En 1977, se lanzaron las Voyager, dos sondas que visitarían por primera vez los gigantes gaseosos del Sistema Solar y tratarían de ir más allá de nuestro sistema planetario. Un comité presidido por Carl Sagan elaboró una lista de sonidos que viajan a bordo de las naves espaciales. Como si fuesen el mensaje en una botella de un náufrago en medio del océano, flotan por el medio interestelar esperando ser hallada por seres inteligentes. Además de sonidos de la Tierra como volcanes o animales, en el disco dorado de gramófono que los transporta, se incluyeron varios temas musicales. Johnny B. Goode, la historia de un joven que quiere triunfar como músico que escribió Chuck Berry, o la mexicana El Cascabel, un alegre lamento de deseo y despecho, son algunos de los eclécticos temas que se encontrarían los extraterrestres si fuesen capaces de descifrar el modo de disfrutar el contenido de aquellos discos dorados.

3. Pelotas de golf y otros juguetes

La exploración espacial es una hazaña complicada que requiere mucho esfuerzo y una precisión milimétrica. Sin embargo, eso no ha impedido que sus protagonistas hayan dejado un pequeño espacio para la diversión. En 1971, Alan Shepard, con 47 años, se convirtió en la quinta persona que caminó sobre la Luna y en la primera que jugó a golf sobre el satélite. Desde allí, golpeó dos pelotas que volaron durante una gran cantidad de metros gracias a la escasa gravedad lunar. Allí se quedaron y allí podrían encontrarlas los arqueólogos extraterrestres. Más lejos, a bordo de la nave espacial Juno, que llegará a Júpiter en 2016, se podrían encontrar tres muñecos LEGO hechos de aluminio que representan al astrónomo Galileo, al dios romano Júpiter y a su esposa Juno.

4. Un DVD con más de mil haikus

Además de obras de artistas famosos como Chuck Berry o Mozart, los arqueólogos alienígenas también se podrían encontrar con creaciones de individuos anónimos. En la órbita de Marte, la sonda MAVEN, que lleva desde 2014 estudiando la atmósfera del planeta rojo, también carga con un DVD en el que se grabaron más de 1.100 haikus enviados por amantes de la exploración espacial y la poesía japonesa. Una vez más, antes de poder interpretar el tipo de cultura que creó aquellos versos, quienes encontrasen ese vestigio de la civilización terrestre deberían averiguar cómo se extrae información de esos objetos circulares y brillantes.

5. Imágenes de humanos (vestidos y desnudos)
La sonda Pioneer 10, lanzada en 1972, incluye una placa diseñada para tratar de transmitir cierta cantidad de información a los extraterrestres que pudieran encontrarla. Entre otros datos, se puede ver la representación de un hombre y una mujer desnudos. Debido al miedo que tenía Carl Sagan, responsable del diseño, al conservadurismo de la NASA, se eliminó una pequeña línea que indicaba la vulva de la mujer en el dibujo original. Aún así, hubo quejas de algunos grupos que consideraban que la NASA estaba enviando obscenidades al espacio. Más casta sería la representación de los humanos que podrían encontrar los extraterrestres en su labor arqueológica sobre la Luna. En 1972, el astronauta Charles Duke dejó allí una fotografía de su familia, él, su mujer y sus dos hijos, completamente vestidos.

ELPAIS.ES
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Francesc Puigcarbó

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