La Hispanidad ya no es lo que era. Las prevenciones de los últimos años, excesivas con la prensa y también con los ciudadanos, le han quitado trempera informativa. Hace unos años el público estaba muy cerca de los políticos y los silbidos del público asistente al desfile militar (no precisamente amigo de la España progresista y plurinacional) solían ser un tema que daba mucho de sí. Este año, la gran estrella ha sido una cabra transexual, pues si es una cabra y se llama Pablo es que se ha operado, digo yo. Lo que faltaba, la cabra delante y los otros detrás, tan 'machos' que son y tienen una cabra transexual. Por cierto, y ¿que hace la legión en un Estado supuestamente moderno y democrático en pleno siglo XXI, además de desfilar con la cabra y tatuarse amor de madre y viva España en el brazo?.

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Francesc Puigcarbó

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