Una muestra más de que el ser humano se dirige hacia una extinción masiva y rápida según todos los preceptos de la Teoría de la evolución de las especies.
Observemos como ese ejemplar de la raza humana, un señor japonés llamado Mansung, se niega a esperar 50 millones de años para que su brazo evolucione según sus deseos. Más que nada por el temor a que, durante ese tiempo, la moda de los selfies quede en nada.
 

En respuesta a su frustración, ha acelerado el proceso dedicando sus escasos recursos neuronales a fabricarse un "brazo para selfies" que parece cualquier cosa menos natural. Imprescindible en nuestra selección de "Palo de selfies, así no".

Visto en DesignTaxi - NOPUEDOCREER.COM
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Francesc Puigcarbó

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