Los viejos «arcades», aquel videojuego con el que se simulaban trepidantes carreras de coches y emocionantes partidos de fútbol, y que en la década de los 80 hizo furor entre los adolescentes, están de vuelta. Eran sistemas relativamente fáciles, con gráficos poco complicados, como los de algunos móviles que no entran en la categoría de smartphones, y en los que la dificultad aumentaba progresivamente con cada nivel superado. La diferencia esencial es que, en este caso, no hay historia, no hay mitología y no hay personajes en un contexto de realidad virtual. Solo carreras y partidos.

El nuevo hotel Arcade de Ámsterdam forma parte de este retorno al pasado. Localizado en la zona De Pijp, el empresario Daniel Salmanovich acaba de inaugurar un establecimiento de 36 habitaciones completamente dedicadas a estos videojuegos con aroma vintage. Nada falta en este paraíso para los gamers; según la empresa, se trata del «primer hotel de Europa dedicado a los videojuegos». Basta echar un vistazo a la recepción o al bar para comprobarlo: todo está equipado con consolas retro y juegos, sin coste adicional. En el lobby, además, hay una biblioteca de cómics, y cada una de las habitaciones tiene consolas y monitores.

Arcade es el término genérico de las máquinas recreativas de videojuegos disponibles en lugares públicos, similares a los pinballs y a las tragaperras de los casinos, aunque sin limitaciones legales, ya que no están sujetas al azar o a las apuestas, sino que se basan en las destrezas del jugador. En su versión original, se trataba de muebles con botones y palancas. Una vez iniciado, el juego no se puede poner en pausa y en él hay escalas de puntuación que estimulan el «rejugar».

Este es el propósito del hotel: «Convertirlo en un lugar especial para aquellos que adoran los videojuegos», explica Salmanovich, quien busca que sus clientes se sientan como en casa y conozcan a otras personas que comparten sus mismos gustos. El empresario ya tiene en mente ampliar el establecimiento. El hotel se ha levantado en un edificio familiar, y en su inauguración se ha realizado un gran juego con pantalla gigante, recordando los legendarios «arcades» de los 80 y 90. Aquella sensación real y envolvente de manejar el juego con un teclado, desde cabinas hidráulicas y con dos o más pantallas. Todo ello antes de su decadencia, debida al avance de la tecnología en consolas y ordenadores, que desarrollaron hardwares superiores.

Las compañías especializadas, como Midway, ahora se dedican a construir consolas y solo en Japón no se han dejado de usar los «arcades»: en este país asiático siguen teniendo éxito y continúan lanzándose al mercado nuevos títulos y nuevas máquinas.
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Francesc Puigcarbó

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