El síndrome de Capgras es un trastorno mental en el que el paciente cree que una persona, generalmente un familiar, ha sido reemplazado por un impostor idéntico. Neurólogos estadounidenses han descrito recientemente en la revista 'Neurocase' una variante poco frecuente de este síndrome que se asocia no con la sustitución de un humano sino de un animal doméstico. 

Pese a que la versión 'animal' del síndrome de Capgras es una rareza, los científicos Ryan Darby y David Caplan analizaron el caso un paciente de 71 años, que padecía de alcoholismo, así como de múltiples lesiones recibidas practicando hócquey y de trastorno bipolar. Cuando comenzaron a desarrollarse sus ideas paranoides, el hombre comenzó a dejarle a su mujer notas en las que le informaba que su casa estaba bajo vigilancia. Asimismo, decidió que el FBI había reemplazado a su gato por un doble, que también lo vigilaba.

A menudo, al síndrome Capgras lo asocian con el fallo del reconocimiento facial. Sin embrago, en el caso de los gatos no se trata del reconocimiento facial, lo que sugiere que el así llamado 'Cat-gras' tiene un carácter más amplio. Según los investigadores, estos fallos pueden ser causados por una falta de coincidencia entre la percepción y el funcionamiento de la memoria. En este caso, un paciente no puede 'encontrar' un objeto en su experiencia pasada y lo identifica erróneamente.

En la literatura científica, Darby y Caplan encontraron solo dos casos de sustitución de gatos, dos casos de sustitución de aves de corral y un caso en el que sucedió lo mismo con un perro. Esta vez los científicos fueron capaces por primera vez de llevar a cabo una tomografía, descubriendo graves lesiones en la corteza, indicando así que estas también están vinculadas al 'síndrome de Cat-gras'. RT.COM
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Francesc Puigcarbó

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