En una tranquila calle residencial de la ciudad de Kawasaki, Japón, se esconde un galpón remodelado con exterior color plata y ventanas cubiertas de negro, que los residentes describen como espeluznante. El local en cuestión se llama Sousou, y es uno de los nuevos hoteles para cadáveres de Japón, un depósito camuflado, utilizado para almacenar la pila de cuerpos en espera de un lugar en los crematorios de Japón, que se encuentran con exceso de trabajo.

“Es necesario construir crematorios, pero no hay ningún espacio para hacerlo, y por eso se crearon los refugios fúnebres,” dijo Hisao Takegishi, que abrió el negocio en 2014.

A una tasa diaria de 9,000 yenes (82 dólares) los miembros de la familia pueden mantener a sus parientes fallecidos en una de las 10 habitaciones de Sousou, por un máximo de cuatro días, hasta poder hallar lugar en un crematorio. A diferencia de otras morgues disfrazadas, que tratan de adaptarse imitando el aspecto de los hoteles, Sousou no refrigera los cadáveres, apoyándose en su lugar en el aire acondicionado de las habitaciones.



A medida que Japón envejece, su gente muere a un ritmo más veloz. Alrededor de 20.000 personas más al año están incrementando la tasa de mortalidad, cuyo pico de aproximadamente 1,7 millones al año se espera para el año 2040, según estimaciones del gobierno. Para entonces, excepto que haya alguna gran afluencia de inmigrantes, Japón tendrá 20 millones de personas menos.

Los residentes de Kawasaki no están contentos de vivir junto al refugio de cadáveres Sousou, y así lo demuestran las pancartas y banderas que salpican el barrio para expresar su indignación por la presencia de la morgue. Los clientes de Sousou, sin embargo, están agradecidos por tener un lugar para guardar a sus parientes fallecidos. “Creo que es genial que las familias y conocidos puedan venir a visitarla antes de que se dirija al crematorio”, declaró Hirokazu Hosaka, de 69 años, junto al cuerpo de su madre, que yacía en un ataúd decorado en Sousou. PERIODISMO.COM
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Francesc Puigcarbó

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