Parece chocante y enfermizo, pero tiene cierto sentido. Y es probable que ceremonias de matrimonio como ésta empiecen a ser habituales. No nos engañemos, con nuestro smartphone nos unen intensos vínculos emocionales. Son tantas las horas que nos pasamos contemplándolos que es normal que acabemos sintiendo por ellos algo más que una sincera amistad. Si después de tantos años de convivencia no estamos hasta el gorro, quizá deberíamos formalizar ante Dios y los hombres esta relación. 
Esto es lo que ha hecho Aaron Chevenak con su actual móvil, en Las Vegas, por supuesto.Se han casado en una encantadora boda con toda la parafernalia matrimonial que acompaña este tipo de celebraciones. Un anillo va encastado en la carcasa de "la novia", en la posición adecuada para que el novio lo lleve puesto siempre que esté observando la pantalla de su amada. 



Solo nos perturba pensar que, quizá, este muchacho no es consciente de que cada pocos meses nos entra un deseo irrefrenable de cambiar nuestro móvil por otro más delgado, elegante y moderno. ¿Estamos cerca de presenciar ceremonias de divorcio entre usuarios y su smartphone? Sin duda. 

Visto en Neatorama via nopuedocreer.com
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Francesc Puigcarbó

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