Un jockey irlandés llamado Chris Meehan no va a olvidar fácilmente una carrera en Italia que terminó como el rosario de la aurora. El joven, de 22 años, tuvo una doble dosis de infortunio o un gafe de proporciones bíblicas al ser herido por un caballo y después atropellado por la ambulancia que lo iba a trasladar al hospital. ¡¡¡Qué mala suerte!!! El resultado de tal cúmulo de despropósitos fue: una nariz rota, 27 puntos de sutura en su rostro y una fractura abierta en una pierna, después de ser casi aplastado por el vehículo de emergencias.
Bajo el influjo de Pepe Gáfez.
Tras recibir el impacto del equino, Meehan fue atendido de urgente por los médicos del hipódromo porque podía ahogarse con su propia sangre. Al acudir la ambulancia para atenderlo y llevarlo al centro hospitalario más cercano, el conductor no calculó bien y al echar marcha atrás, machacó la extremidad del jockey.

El muchacho, que ahora se recupera en una clínica de las heridas y de un infortunio que firmaría la malvada bruja del oeste del mago de Oz, se tomó el ‘doble impacto’ con absoluta flema británica. “En verdad es un accidente que da risa“, indicó en una entrevista a un medio local. Los golpes de la vida, con humor, son menos dolorosos. 20MINUTOS.ES
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Francesc Puigcarbó

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