Por supuesto no me pienso permitir nunca un Opel, y después de ver este anuncio antiguo y que ahora lo vuelven a pasar por la tele, creo que está más que justificado que el señor le suelte un par de tortazos bien dados al repelente niño impertinente e idiota, y me quedo corto. El que ha perpetrado este anuncio se ha bien lucido. tontolculo!

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Francesc Puigcarbó

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