En esto estamos de acuerdo: Romperse un brazo tiene más inconvenientes que ventajas. Ante esa evidencia, lo inteligente es ponerse en modo positivo e intentar sacar provecho de la nueva situación.
Un brazo escayolado nos dificulta el uso de la mano afectada, sobre todo a la hora de sujetar una botella o un vaso de cerveza. Un problema clásico que podemos superar con brillantez si contamos con la ayuda de un traumatólogo amable y cachondo. Que alguno habrá. Suerte con eso.

Visto, sin que sirva de precedente, en un whatsapp. - nopuedocreer.com

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Francesc Puigcarbó

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