Al leer la biblia es natural llegar a la conclusión de que la mujer no gozaba de la consideración de sus autores, rudos cabreros de Oriente Próximo. A lo largo del texto sagrado los roles interpretados por las féminas suelen ser de mater amatísima o pérfida, impura, traidora, cuando no simplemente de prostituta o un mix de lo anterior.
Pero ¿era de verdad el dios de las tres religiones abrahámicas un misógino redomado? Aquí exponemos una serie de flagrantes ejemplos que apuntan en esa dirección. 
1. Eva

La historia ya empieza mal para Eva, que es creada a última hora, después de que Adán se quejara de su soledad y no le convenciera la solución del Señor, que reunió a los animales y le dijo que escogiera . ¿Pretendía el Altísimo en su sabiduría que Adán practicara el bestialismo? ¿Había olvidado también crear hembras en el resto de especies? ¿Quizá la homosexualidad le recuerda todavía hoy su terrible despiste y por eso se opone a ella según sus representantes en la Tierra? Son cuestiones para los doctores de la Iglesia, pero por prevención digamos que sí a todas.

Tras probar diversos ungulados y no quedar del todo satisfecho el cliente, Dios volvió a su taller divino y creó a Eva a partir de una costilla de Adán (suponemos que Eva le quedó muy delgada, pero en las Sagradas Escrituras esto no se aclara). Podría pensarse tal vez que Eva era la criatura más querida por Dios al tratarse de su última creación (recordemos que el Eterno creó a las cucarachas y a los parásitos internos antes que al hombre), pero los hechos lo desmienten. Cuando Dios expulsa del paraíso a Adán y Eva por comer del árbol del conocimiento, es especialmente duro con ella. Abramos aquí un paréntesis para declarar que la actitud del Señor es comprensible. ¿Qué padre no ha llegado alguna vez a casa y expulsado a sus hijos por encontrarlos leyendo una enciclopedia? Nadie quiere un empollón en casa, que luego los otros niños le hacen bullying.



Dios castiga a Eva (y a todas las mujeres venideras) con con partos dolorosos y sumisión al hombre. No es que Adán mostrara mucha obediencia en todo el asunto de la manzana para ser recompensado con una sirvienta, pero está claro que la primogenitura le tira mucho al Divino.

2.La mujer de Lot 

Dónde aparece: Génesis 18 y 19

La humanidad volvía a pecar sin mesura, esta vez en las ciudades de Sodoma y Gomorra. El Señor le había dicho a Noé que el arcoiris siempre sería un símbolo de que nunca más mandaría un diluvio , pero en esta promesa había todavía suficiente espacio legal para seguir cometiendo genocidios didácticos.

Abraham, el tío de Lot, y que ya conocía los cambios de humor del Señor (recordemos el sacrificio interruptus de su hijo Isaac) regatea con el Todopoderoso, en la mejor tradición de Oriente Próximo, la cantidad de personas justas requeridas en Sodoma para perdonar a la ciudad, acordando finalmente que diez bastarán.

¿Hay diez personas justas en Sodoma? Parece lógico pensar que en cualquier escuela de la ciudad se encontrarían diez niños inocentes que merecieran sobrevivir, pero los actos se desarrollan de otra manera.

Dos ángeles llegan a casa de Lot para comunicarle la decisión del Omnipotente, pero los lugareños, ahítos de fornicar con conocidos, se agolpan en la puerta y le exigen a Lot que comparta con ellos esos invitados tan apuestos. 
Horrorizado ante la posibilidad de quedar ante la historia como un mal anfitrión, Lot pide a sus conciudadanos que respeten a sus huéspedes y que en su lugar abusen de sus hijas, que además son vírgenes (una persona de poca fe se preguntaría cómo es posible tal prodigio en una ciudad llena de violadores.

Los sodomitas se ofenden ante esta contraoferta y cometen un pecado terrible: se niegan a seguir regateando. Y además intentan entrar por la fuerza. Esto provoca la ira de los ángeles, que dispersan a los infractores y le dicen a Lot que abandone la ciudad, pues va a ser destruida.

Lot huye con su mujer y sus hijas y el Señor en su misericordia infinita arrasa Sodoma y Gomorra (de esta última apenas se ha hablado antes, pero imaginamos que esos días el Altísimo ofrecía un dos por uno en todos sus productos). 
Abandonar tu hogar siempre es duro y seguramente por eso la mujer de Lot se gira para echar un último vistazo a Sodoma, ciudad de vacaciones. De inmediato, es transformada en estatua de sal. Es cierto que uno de los ángeles les había dicho que no mirasen atrás, pero esto es algo que se suele decir cuando hay que huir, quién iba a pensar que se trataba de una advertencia. Si algo nos deja claro la biblia es que el Todopoderoso castiga con dureza el ansia de saber.

3. Las hijas de Lot

Dónde aparece: Génesis 19

Viudo y huérfanas súbitos, Lot y sus hijas se refugian en una cueva. Aquí el relato bíblico dice que las muchachas, ante la escasez de varones en los alrededores tras el exterminio divino, deciden emborrachar a su padre y «yacer con él» con la idea de quedarse embarazadas (recordemos que esta es la única familia que Dios consideraba digna de salvación), pero parece más plausible que Lot se embriagara y abusara de sus hijas sabiendo que ya se encargarían después los narradores bíblicos de culpar a las víctimas.

4. Las madres de Egipto

Dónde aparece: Éxodo 11

El pueblo judío languidecía en la esclavitud en la tierra de Egipto y Moisés, que había sido elegido por el Altísimo como su portavoz, amenazaba al Faraón con diversas plagas a no ser que liberara a los israelitas. El Faraón, consciente de su papel institucional, no estaba dispuesto a negociar con terroristas, sobre todo cuando acceder a sus demandas afectaba negativamente a la economía. Sin embargo, no encarceló a Moisés, quizá temeroso de lo que pudiera decir Amnistía Internacional.

El Señor fue mandando con puntualidad británica las plagas, pero el gobierno egipcio no cedía. Finalmente, el Todopoderoso envió un ángel exterminador a asesinar en su lecho a todos los primogénitos egipcios, desde el hijo del Faraón hasta el de la esclava que trabajaba en el molino. Aquí el hombre herético y sin amor a Dios en su corazón se preguntará qué culpa tiene una esclava de las decisiones políticas del Faraón (sobre todo cuando no hay elecciones) o cómo puede ser uno un ángel cuando tu trabajo es degollar niños mientras duermen, pero el Omnipotente adopta aquí la lógica terrorista que dice que el que no cede a la extorsión es responsable de las consecuencias y ay de nosotros, simples humanos, si ponemos en duda esto.
La iglesia suele comparar el aborto con los infanticidios cometidos por orden de Herodes y nunca con este exterminio de los primogénitos egipcios, lo que nos enseña que hay matanzas de inocentes kosher y otras que no.

¿Era necesario asesinar niños cuando el Altísimo, en su omnipotencia, podía haberse llevado a los judíos a la Tierra Prometida en un abrir y cerrar de ojos? Una pregunta equivocada, pues todo esto iba de lanzar un mensaje: Don’t mess with Yahweh.

5. La concubina del levita

Dónde aparece: Jueces 19

La biblia está repleta de aleccionadoras historias de corte moral que nos enseñan a comportarnos con rectitud. Entre ellas se encuentra la historia de una mujer que abandona a un hombre para volver a casa de su padre. Cuatro meses después, el hombre, perteneciente a la tribu de Leví, decidió que la echaba de menos y fue en su busca.

Se reencontraron con gran alegría y emprendieron el regreso. Pararon a pernoctar en una ciudad, donde un anciano les ofreció alojamiento, pero se reunió ante la casa una multitud de hombres que exigían acostarse con el forastero, quizá una tradición en la zona. El anciano, que conocía el precedente sentado por Lot, pidió a sus vecinos que respetaran al hombre y violaran en su lugar a su hija, que además era virgen, y a la concubina del huésped.

Los hombres se ofendieron ante esto, lo que era un problema puesto que no había ángeles en esta ocasión que pudieran disolver este escrache, pero en un giro de los acontecimientos totalmente inesperado el hombre arroja a su concubina al exterior. Los violadores se la llevan y abusan de ella hasta que sale el sol.

Hecha un guiñapo, la mujer consigue volver a rastras ante la puerta. El levita sale y le ordena que se levante, que tienen mucho camino que recorrer. Como es de esperar, ella no puede responder nada. El hombre la carga en un asno y regresa con ella a casa, donde procede a desmembrarla con un cuchillo en doce partes que envía como aterradores obsequios por todo el territorio de Israel. Ni Dios ni la policía intervinieron.

6. La mujer cananea

Dónde aparece:Mateo 15 21:28

Caminaba Jesús cerca de Tiro con sus discípulos cuando una mujer cananea le rogó que curara a su hija, que estaba endemoniada. Jesucristo la ignoró como si se tratara de una gitana que le ofrecía romero. Los discípulos, en otro acto de caridad cristiana, le pidieron que le dijera algo, que la mujer les molestaba con sus gritos. El Mesías contestó que él había venido a hacer grande a Israel de nuevo y que aquella era una nasty woman.

A pesar de todo, la mujer consiguió acercarse a Jesús y de rodillas volvió a pedirle ayuda. Jesús respondió que no estaba bien quitar el pan a los hijos para dárselo a los perros. Una vez más, la mujer ignoró los insultos del Salvador y humillándose de nuevo le dijo que incluso los perros comen las migajas que caen de las mesas de sus amos. Complacida por fin la vanidad del Señor ante tal sumisión pública, curó a la hija de la mujer a pesar de su condición de extranjeras.

7. María

Dónde aparece: Lucas 1

María era una joven que iba a casarse con José, un prometedor carpintero de Nazaret, cuando el Señor puso sus ojos en ella y le concedió el favor divino de llevar la colombofilia al extremo (quizá recordando el episodio de Adán con los animales).
Esto se suponía que era un honor, por lo que el Señor exigió contrapartidas. Como siempre ha sido un dios celoso y además obsesionado con el sexo, incluyó una cláusula en el contrato que obligaba a María a permanecer virgen de por vida. A cambio de la represión perpetua de su sexualidad, sería la madre del Mesías. A María le pareció tan buen acuerdo que ni siquiera consultó con un abogado a pesar de encontrarse en una tierra en la que sin duda abundaban. ¿Engendrar al Mesías? ¡Por supuesto! Iba a ser la madre de un triunfador al que le esperaba un futuro espléndido gracias a su padre, quizá hasta una plaza de funcionario. ¿Qué podía salir mal?

8. Todas las mujeres (sobre todo si no son vírgenes)

Dónde aparece: Levítico 12 y 21

Aparte de los diez mandamientos, el Todopoderoso quiso darle valiosas lecciones a Moisés. Una de ellas es que la mujer es siempre impura cuando pare, pero es el doble de impura cuando el bebé que trae al mundo pertenece al sexo femenino. Así, la impureza dura una semana en el caso de parir varones y dos cuando se alumbran niñas.

Del mismo modo, también le ordenó que los sacerdotes se casaran sólo con vírgenes porque las divorciadas o viudas son como las prostitutas a ojos del Señor. Con información de La Biblia.- satrambotic - publico.es

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Francesc Puigcarbó

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