Una vuelta tras otra, tras otra, tras otra. Te resistes a mirar el reloj pero, al final, caes. Las 3:07. Verás mañana. Te levantas, vas al baño, a la cocina. Y vuelves a la cama. Giras la almohada. Te destapas, vuelves a taparte. Las 3:42. Nada, que no te duermes. Y al día siguiente arrastras un sueño atroz que no te deja concentrarte, que anula tus capacidades de ser humano racional. El insomnio es un mal que altera tus rutinas hasta límites insospechados, pero científicos de Harvard parecen haber dado con la solución para combatirlo en tan solo un minuto. Es la técnica ‘4-7-8’.

Suena muy fácil y, además, no implica el uso de ningún dispositivo ni nada que no sea tu propia respiración. Porque se fundamenta precisamente en ella o, más bien, en recuperar su ritmo natural para atraer al sueño en cuestión de segundos. ¿El proceso? Simple: tumbado en una posición cómoda y relajada, debes comenzar a pensar en esos tres números, el 4, el 7 y el 8, y practicar respiraciones en torno a ellos. Primero, coges aire durante cuatro segundos; después, lo mantienes durante siete en tus pulmones y, por último, lo exhalas de forma sostenida por la boca durante ocho segundos. Y todo ello mientras coloca la punta de lengua en el paladar.

Se trata de un proceso natural con base científica que procura recuperar el ritmo relajado de la respiración. Su descubridor, el científico de la Harvard Medical School Andrew Weil, explica que los problemas para conciliar el sueño se deben en gran medida a la mala respiración provocada por el estrés, la ansiedad o el consumo de cafeína. Todos estos factores provocan que la forma de respiran se acelere, alterando también los niveles de gases en sangre y dificultando la relajación.
Las investigaciones y experimentos del doctor Weil constatan además que son necesarias tan solo cuatro repeticiones para que su técnica sea efectiva, puesto que su práctica se basa en el proceso natural del organismo, reajustándolo y devolviéndolo a sus parámetros adecuados. Por eso, la ‘4-7-8’ no solo sirve para dormir: es también adecuada para atenuar la sensación de ansiedad en cualquier circunstancia de tensión.
Así que si ya estás aburrido de contar ovejitas o de tirar de química para conciliar el sueño, tal vez debas dedicar un minuto a escuchar lo que tu cuerpo tiene que decirte cuando se resiste a quedarse dormido.
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Francesc Puigcarbó

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