Siempre hay algún presidente en el mundo más loco que Kim Jong Un o que Donald Trump. Kurbanguly Berdymujamedov, el jefe de Turkmenistán, el mismo que se hizo erigir hace casi un par de años una estatua ecuestre de seis metros chapada en oro de 24 quilates, ha prohibido los coches de color negro.
La estatua dorada del presidente, instalada sobre mármol blanco, en su inauguración en Asjabat ek 25 de mayo del 2015
O al menos eso parece, porque no se sabe mucho de lo que ocurre en la antigua república soviética del Asia Central más allá de las carreras de caballos que suele ganar el presidente, primer ministro y jefe de las fuerzas armadas. Sin ningún aviso ni comunicación oficial, todos los automóviles negros o de color oscuro empezaron a ser retirados por la grúa de los aparcamientos de la capital, Asjabat, y llevados a depósitos de la policía de tráfico.
Cuando los dueños de los vehículos acudieron a retirarlos, la policía les dijo que debían pintarlos en colores claros, o más exactamente, de blanco o plateado. No hubo más explicaciones, pero se sabe de la pasión del presidente Berdymujamedov por el blanco: sus caballos son blancos, suele vestirse de blanco, ha llenado la capital de mármoles blancos y... ya en septiembre del 2014 todos los altos funcionarios del país tuvieron que cambiar sus automóviles negros por Mercedes Benz E300 de color blanco.
Ahora le toca por lo menos a los ciudadanos de la capital (no se sabe si también del resto del país, que tiene cinco millones de habitantes). El problema es que les va a salir carísimo. Según testimonios, pintar un coche negro de blanco cuesta cerca de 2.000 euros, y si uno se espera una semana el precio puede subir a los 11.000. Todo un negocio, que además va a obligar a mucha gente a hipotecarse porque pintar el coche ya les cuesta a algunos el doble del salario de un mes.
La noticia de la prohibición de los coches de color negro ha partido de un portal de oposición, Crónica de Turkmenistán, y de allí ha saltado a una emisora respaldada por Radio Free Europe, a The Diplomat y a las webs dedicadas al mundo del automóvil. Y tiene todos los visos de ser veraz porque ya en el 2015 se informaba de la prohibición de importar coches negros.

En enero de aquel año hubo tres casos en que no se permitió el paso por la frontera de coches negros. Se trataba de dos Toyota Corolla adquiridos en Dubai y un Lexus. Los tres permanecieron retenidos dos semanas. Uno de los importadores dijo que “no es la primera vez que hacemos este tipo de negocio, compramos coches en Dubai y en Alemania, pero cada año prohíben alguna cosa: coches con motor de más de 3,5 litros, coches con vidrios polarizados, coches de la más alta gama, coches de más de un año, etc. Y ahora, los coches negros...”

Los aduaneros no dieron a los dueños de los coches retenidos otro argumento que el siguiente: “Compren coches blancos, el color blanco da suerte”.

Eso es lo mismo que cree el presidente Berdymujamedov, de quien se sabe que tiene sus supersticiones. Aunque por lo visto no admite las de otros. El pasado octubre, Radio Azaltik tuvo noticias de conductores que eran abordados por la policía de tráfico con la exigencia de que retiraran de sus coches amuletos tradicionales y talismanes, cordones de lana de camello, pequeños juguetes o inscripciones. - lavanguardia.com
Share To:

Francesc Puigcarbó

Post A Comment:

0 comentarios