Entre acogerse a la máxima “Es un trabajo duro, pero alguien tiene que hacerlo” u optar por el “¡Ni de coña! ¡Renuncio!” existe una delgada línea que a veces se convierte en una banda ancha de doble capa.
La primera opción es la que tuvo que tomar una tripulante de cabina de la aerolínea taiwanesa EVA Air, que afirma que la dejaron mentalmente traumatizada y que necesita ayuda psicológica después de cumplir a regañadientes con las demandas de un pasajero obeso, que le pidió que le limpiara el culo tras ir al baño, alegando que él no podía pues recientemente se había sometido a una operación en la mano.
En varias publicaciones en redes sociales e, incluso en una conferencia de prensa posterior, los tripulantes detallaron la experiencia de pesadilla que tuvo lugar en un vuelo de Los Ángeles a Taipei del pasado 19 de enero. Y argumentan que trabajan en una cultura del servilismo que es injusta y en la que se espera que satisfagan todas las demandas de los clientes, sin importar lo absurdas o degradantes que sean.
Incapaz de caber dentro del servicio de la clase turista, lo acompañaron a la clase business, donde pronto presionó el botón de llamada, requiriendo a la asistente de vuelo para que le bajara la ropa interior, pues él no podía desvestirse. La tripulación de cabina era completamente femenina y la azafata inicialmente se mostró muy reacia, pero el hombre insistió y suplicó, amenazando con aliviarse directamente en el suelo, hasta que finalmente logró su objetivo.
La tripulante intentó usar una manta para cubrir las ingles del orondo pasajero, se puso un par de guantes de látex y luego le bajó la ropa interior. Al parecer el hombre también pidió “que la puerta del baño se mantuviera abierta, alegando que no podría respirar de otra manera”, algo a que se le negó por las evidentes molestias para el resto del pasaje.
Sin embargo, pronto volvió a pulsar el botón de asistencia haciendo una solicitud más peregrina todavía, pidiendo a la azafata que entrara de nuevo y le limpiara el culo. Una vez más, la tripulante de cabina inicialmente se negó, pero el hombre amenazó con quedarse en el baño durante todo el vuelo (incluído el aterrizaje) si no accedían a su petición, algo que no permiten las normas de aviación civil.
Sintiéndose como si no tuviera otra opción, la azafata se puso tres capas de guantes y comenzó a limpiarle. Según medios taiwaneses, mientras lo hacía, el hombre “supuestamente comenzó a gemir de placer”. Luego le dijo que no había hecho un trabajo lo suficientemente fino y le hizo limpiarle tres veces más antes de que quedara satisfecho, terminando el proceso con un “ahora ya puedes subirme los pantalones’.
Según afirman estos medios asiáticos, la azafata escribió más tarde en un post de Instagram que “se encerró dentro del baño, llorando y vomitando, debido al hedor que había dejado el pasajero”. En el texto, pedía a EVA Air que protegiera mejor a sus empleados pues ellos no pueden dar este tipo de servicios de atención personal, que contraten a más tripulantes de cabina y que evite en el futuro que pasajeros similares con discapacidades físicas embarquen sin supervisión.
De hecho la conferencia de prensa fue organizada por el Sindicato de Asistentes de Vuelo de Taoyuan en un intento para que EVA Air, que actualmente solo emplea a tripulación de cabina femenina, comience a contratar a personal masculino para los vuelos de larga distancia.
Por su parte, EVA Air afirma que sus tripulantes de vuelo no están obligados a responder a este tipo de demandas de los pasajeros, incluso si requieren de asistencia especial.
La aerolínea agregó que está preparada para ayudar a la tripulación de cabina si deciden demandar al pasajero, confirmando que el hombre usaba la aerolínea con frecuencia y ya había viajado al menos 20 veces desde Estados Unidos al aeropuerto de Taoyuan (Taiwán) y a otros puntos del sudeste asiático.
Con información de US News Express y Daily Mirror - via:Strambotic

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