Los Airpods, los populares auriculares sin cable de Apple, tienen sus virtudes y sus defectos. De estos últimos nos centramos en el problema de las altas probabilidades de que el dispositivo acabe por los suelos, con el agravante de que se pierdan o de caigan por el agujero de una alcantarilla.
La artista Gabrielle Reilly ha dado con una elegante solución para ese problema. Ha creado los Airings, unos pendientes a los que se acopla cada auricular componiendo una obra que, sin cuestionar belleza, es eminentemente práctica.
Cuando no estamos escuchándolos los llevamos colgando, y al usarlos podemos estar tranquilos porque, aunque caigan, no se alejarán de las orejas más que unos centímetros.
Invitación a la danza, de Miquel Martí i Pol
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"A duras penas mantengo intacto
un viejo reducto que al correr del tiempo
se ha convertido en una fortaleza.
Parapetado detrás de lo perdido,
con luc...

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