Subir al monte Fuji, en Japón, y pedir una pizza. Éste ha sido el plan de un cliente de Dominos Pizza. El repartidor tardó seis horas en entregar la comida. Eso sí, los costes de envíos no fueron pequeños. Los hechos ocurrieron el 20 de agosto, pero ahora se han hecho virales en las redes sociales. La excursión a 3.776 metros de altitud para entregar una pizza no es por menos.
El cliente pagó 3.776 yenes (27,5 euros) por la comida y otros 40.000 (casi 300 euros) por los costes de envío. Los medios de comunicación japoneses afirman que en ningún caso discutió el precio y lo asumió sin problemas. Sólo faltaría.
Este pedido ha entrado de lleno en la lista de demandas extrañas a repartidores. Retirar entradas de cine y traerlas a casa, comprar un billete de autobús y pedir regalos de última hora. Ahora, solicitar una pizza en la cima de una montaña. Los servicios de reparto a domicilio parecen llegar a todas partes.

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