
Todos hemos pensado muchas veces en hacerlo. Pero sólo unos pocos se atreven. Situémonos en una hamburguesería en un lugar llamado Dunedin (aunque parezca mentira no está en la Tierra Media sino en Florida, EE.UU.). Un hombre de 33 años llamado Jack St. Clair Burris se dirige con su coche al ventanuco ese por donde te sirven la “comida” para que te la lleves en el coche.
La intención de Jack no era zamparse una hamburguesa mientras conducía. Sus intenciones eran otras más perniciosas que una ingesta masiva de carne de origen desconocido entre dos panes.
Su intención era robar la recaudación del establecimiento. Y contaba con un arma infalible, peligrosa y muy silenciosa. Llegó a la ventanilla esperando recibir su pedido cuando de manera violenta pidió al empleado que le diese la recaudación del día. Ante los ojos del muchacho enarboló una arma inesperada: una botella rota. Barata, sigilosa, precisa, mortal.
No sabemos por qué razón, el joven empleado no se sintió identificado con la empresa para que la trabajaba y no trató de defender el botín. Por algún motivo estimó que su vida valía más que su paga y procedió a entregar lo que había dentro de la caja registradora al hombre, que salió disparado del lugar.
Afortunadamente el ladrón fue arrestado al día siguiente por la mañana. Y, por lo que parecía, se había dedicado a aumentar su arsenal con lo robado (no sé si me explico).
Si ya lo decía mi abuelo: “Andar con la botella es muy peligroso. Así que bébete su contenido cuanto antes”. fuente - nopuedocreeer.com
2 Comentarios
Él hay cosas???Si fueran con un arma todo bien, pero en el ventanuco y con una botella el le entrego el dinero?? Quien sabe se fue dividido por los dos??? jajajajaj
ResponderEliminareso he pensado, o el de la ventanilla era tonto.
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