Una estudiante británica detenida en Malasia puede ser condenada a tres meses de cárcel por profanar con su desnudez una montaña sagrada. Cuando Eleanor Hawkins de 24 años, licenciada en ingeniería aeroespacial, llegó a la cima del monte Kinabalu se hizo como recuerdo una foto en toples. Otros jóvenes occidentales que iban con ella también celebraron la llegada al pico más alto del país quitándose la ropa. Seis días después la región sufrió un devastador terremoto que mató 18 montañeros y arrasó varios pueblos. Los habitantes del lugar les dieron la culpa de la catástrofe.

La tribu local está convencida de que el sismo fue la venganza de los dioses por el comportamiento ofensivo de los turistas extranjeros. Por el momento hay cinco detenidos occidentales, pero la policía está buscando cinco más. Para calmar el cielo y aliviar la ofensa a los antepasados, los pobladores de la montaña exigen la entrega de diez búfalos, un animal por cada uno de los infractores. El grupo puede acabar tras los barrotes, por comportamiento obsceno, si los jueces así lo deciden.

Los padres de Hawkins, que hace poco estuvieron en Malasia viendo su hija, han podido hablar por teléfono con ella desde Inglaterra. "Tiene miedo y estaba llorando", dijo el padre. "Está viajando sola y cuando alguno de los miembros del grupo con quien hizo 'trekking' se quitó la ropa, ella también lo hizo". La familia reconoce que la broma fue un poco estúpida y quizás una falta de respeto, pero la chica actuó sin pensar que estaba ofendiendo a nadie. "Espero que las autoridades no quieran dar con ella un escarmiento", señaló el padre, que ha contratado un abogado. "Mi hija es una chica muy razonable. Ha estudiado mucho desde que tenía once años. Viajaba desde enero y nunca se ha visto envuelta en un problema.
No es la primera vez que el comportamiento de los turistas extranjeros, especialmente los jóvenes, causa furor en lugares sagrados. En febrero dos americanos fueron deportados de Camboya para fotografiarse desnudos a los templos de Angkor y al menos ocho turistas fueron detenidos el año pasado para quedarse como su madre los trajo al mundo en las montañas peruanas del Machu Pichu .
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Francesc Puigcarbó

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