Los ladrones están de enhorabuena; ahora pueden practicar en casa la apertura de candados sin tener que jugarse el tipo en la calle, bajo condiciones horribles e indignas, y posiblemente para obtener una escasa recompensa (seamos realistas: nada que no esté guardado por un elemental de fuego merece el esfuerzo).
El candado viene con su propio juego de ganzúas para facilitar el trabajo y ponerse manos a la obra al instante. Es recomendable practicar en diversas posiciones, que uno nunca sabe cómo va a estar situado el candado. Hay gente muy cruel ahí fuera. Son capaces de enfocar la apertura hacia la pared, dificultándosela a sí mismos, con tal de entorpecer el trabajo a los demás. No os olvidéis de que vivimos en un mundo perverso.

Visto en Oh Gizmo! - nopuedocreer.com
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Francesc Puigcarbó

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