Un hombre fue descubierto tratando de pasar 12 botellas de alcohol, que llevaba escondidas en sus pantalones, a Arabia Saudí. La policía no ha facilitado ni el nombre del detenido ni su nacionalidad a los medios. El contrabandista se había escondido el licor en unos grandes bolsillos que había cosido en sus pantalones y en su ropa interior y luego se cubrió el cuerpo con una larga túnica, tradicional en los países árabes, para ocultar las botellas.

Los funcionarios de aduanas de Bahréin comenzaron a sospechar del hombre, que se dirigía a Arabia Saudí, al notar que caminaba de manera muy extraña. El alcohol está prohibido en Arabia Saudita y hay sanciones muy duras para aquellos que inflingen esta ley son, por lo que el contrabandista se enfrenta a la posibilidad de una flagelación pública, además de la encarcelación.

El director de las aduanas del pequeño reino de Bahréin, Daifallah Al Otaibi, ha explicado que es muy común encontrar a personas que intentan entrar ilegalemente desde su país bebidas espirituosas y otros productos estrictamente controlados en Oriente Medio, aunque suele ser en cantidades muy pequeñas. Otaibi dio ejemplos de otros casos, entre ellos el de un australiano de 60 años, Peter Mutty, que fue condenado a seis meses de cárcel y a 75 latigazos al encontrar alcohol casero en su posesión.

Las leyes de Bahréin son, en comparación con los países vecinos, mucho más laxas y el alcohol y actividades como la prostitución o los festivales de música están permitidos. EP.CAT
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Francesc Puigcarbó

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