FRANCO, HITLER Y NAPOLEÓN, EL TRÍO DE LOS MONORQUÍDICOS


La figura de Adolf Hitler ha vuelto a sonar con fuerza en Alemania este 2015. Más de 70 años después de que se suicidara en su búnker de Berlín, el dictador sigue siendo un personaje controvertido e indispensable para comprender la historia contemporánea del país. Ahora, después de años de especulaciones, rumores y leyendas urbanas, su nombre vuelve a rodearse de polémica después de que la investigación de un historiador alemán haya confirmado que el Führer tenía un solo testículo.
  El 8 de noviembre de 1923 un joven Hitler intentó hundir la república alemana y liderar un golpe de Estado que le llevó a la prisión de Landsberg. Entre rejas, el líder del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán escribió Mein Kampf (Mi lucha), el libro en el que plasmaría la ideología nazi. Pero en la celda también se confirmó que el dictador padecía de una «criptorquidia del lado derecho». Así se especificó en el examen médico al que se le sometió y que ahora el profesor Peter Fleischmann ha desenterrado.
  Este investigador, asociado a la Universidad de Erlangen-Nuremberg, ha sido el único que ha estudiado este documento médico que ahora ha salido a la luz a través del diario Bild. El médico de la prisión de Landsberg que exploró el Führer, el doctor Josef Steiner Brin, también remarcó que «Adolf Hitler, artista y escritor », estaba« fuerte y saludable ». A pesar de que este informe médico se creía perdido, en 2010 volvió a salir a la luz cuando fue subastado en Baviera. Las autoridades de este estado, el más grande y rico de los länder alemanes, confiscaron el documento y encargaron a Fleischmann estudiarlo en detalle.
  La investigación, de 552 páginas, desmiente los rumores que Hitler perdió un testículo debido a una explosión de metralla en la batalla del Somme durante la primera guerra mundial. Fleischmann aseguró que el testículo derecho del dictador se quedó «probablemente mal desarrollado» en vez de emigrar hacia el escroto como les ocurre a todos los hombres durante la etapa embrionaria de su órgano sexual. Su falta de testículo se convirtió en una consigna difamatoria cantada por los soldados británicos durante la segunda guerra mundial.

Hitler no es el único dictador que gobernó con mano dura y un solo testículo. Según reveló en 2009 el libro Franco, el republicano, el tirano español Francisco Franco también era monorquídico, aunque no se debió a una malformación congénita. En esta obra, el historiador José María Zavala sostiene que la nieta del médico del caudillo le aseguró que había perdido el testículo a causa de una herida que sufrió en el abdomen en la localidad del Biutz, cerca de Ceuta, en junio de 1916. A pesar de que sus biógrafos especularon sobre la posibilidad de que esto afectara la capacidad reproductiva del dictador, Franco logró tener descendencia.
  Otro personaje histórico al que se atribuye la falta de un testículo es Napoleón Bonaparte. Aunque no hay evidencias científicas, se ha relacionado el emperador francés con una criptorquidia que habría sufrido desde el nacimiento y habría impedido el desarrollo de sus glándulas sexuales.
  En 2015 ha sido un año especialmente marcado por el nombre de Adolf Hitler y los ecos del nazismo con que se ha asociado la deriva xenófoba de la ultraderecha alemana. La crisis migratoria ha relanzado el discurso racial y los ataques contra refugiados, que han dado un nuevo significado al aniversario de la Kristallnacht, la primera agresión a los judíos.
  Hitler también ha tenido un impacto cultural y cómic con el estreno de la película Mira quién ha vuelto, que especula sobre la resurrección del Führer en la actual Alemania multirracial. Su nombre también ha reabierto un debate controvertido sobre la decisión de publicar el próximo enero una versión revisada del Mein Kampf. EP.CAT

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