Gerard Jessie, así se llama este pedorro de manual, que guarda más aire en su cuerpo que un globo aerostático, es capaz de dejar sin iluminación una casa de época victoriana en menos que canta un gallo.

Este portento de las flatulencias apaga cinco velas en menos de 30 segundos. Para Jessie (el James de los cuescos) disparar proyectiles gaseosos, como si fuera una repetidora, no le supone el más mínimo esfuerzo. Pues nada, os dejo con este portento de la aerofagia, que fabrica ventosidades como churros. No os perdáis el sonido de sus ‘disparos’, parece la pistola lanza tuercas de No es país para viejos. ¡¡¡Qué potencia!!!

Advertencia: estas imágenes pueden herir la sensibilidad de los más delicados. Menos mal que no huelen. 20MINUTOS.ES

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Francesc Puigcarbó

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