Ya sean aviones de juguete, frisbees, barriletes u objetos voladores similares, inevitablemente siempre alguno termina enganchado en un árbol. Y como los drones (pequeños vehículos aéreos no tripulados, y sucesores de los aviones a control remoto) son cada vez más populares, el espacio aéreo podría estar un poco más saturado. Y también los árboles.
Los mellizos Mason y Max Campion, de 13 años, oriundos de la ciudad de North Andover, recibieron aviones no tripulados para la Navidad de este año. Durante uno de los primeros vuelos de Mason, el dron (que pesaba menos de 250 gramos), se inclinó peligrosamente hacia un lado, y se incrustó en unas ramas en el patio trasero.

Pero los bomberos se resisten a gastar recursos para rescatar los aviones no tripulados de las copas de los árboles, dejando a los residentes a valerse por sí mismos, así que fue el padre de los Campions el encargado de recuperar el dron de Mason. 
Al parecer, varios vecinos de Amesbury reportaron, primero en Facebook y luego al departamento de bomberos de la ciudad, que, o bien su nuevo dron, o el nuevo dron de un miembro de la familia, quedó atrapado en las ramas de los árboles. En todos los casos los bomberos se negaron a recuperarlos.

Timoteo Sheehy, jefe del departamento de bomberos, aseguró que no piensan ayudar a los residentes a rescatar sus drones accidentados. En cambio las autoridades sugieren a los vecinos volar sus aviones no tripulados en espacios amplios y despejados, y, en caso de atasco en un árbol, comprobar si hay líneas eléctricas antes de subir a buscarlo. PERIODISMO.COM

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Francesc Puigcarbó

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