Una firma de California, en Estados Unidos, ofrece "maledolls", la gran novedad del mercado. Maniquíes de plástico que son comprados casi en su totalidad por hombres homnosexuales debido al tabú y porque son muy pesados. El dato: se puede optar por el miembro flácido, circuncidado, erecto, etc. Conocélos.

Los maledolls son la gran novedad de un mercado en auge, la versión masculina de las maniquíes de plástico realistas pensadas para uso sexual. Casi nadie sabe que existen, y las mujeres, que son su público objetivo, menos. A día de hoy la mayoría de los compradores de estos muñecos son hombres homosexuales.

"Si a la gente le encantan las mujeres hermosas y anatómicamente correctas, tiene sentido que quieran hombres también. Hay un mercado por explotar", explica Bronwen Keller, representante de Sinthetics y esposa de Matt Krivicke, eminencia mundial en el arte de la escultura de silicona, según publica el sitio elmundo.es.

Sinthetics es líder en la fabricación artesanal de muñecos realistas. No invierten en publicidad, pero no dan abasto: la lista de espera para adquirir una de sus muñecas es inacabable, y aun así esta empresa de California insiste en la fabricación limitada de 150 ejemplares anuales.

"Jugamos otra liga, creamos obras de arte que pueden tener un uso sexual. Nuestras dolls tienen expresiones faciales, no una cara plana con la boca abierta", cuentan.

Sus mozos manufacturados presumen de mirada intensa, barba de dos días y músculos marcados. Tienen esqueleto en forma de armadura articulada y su cabello es humano o de yak. "Lo insertamos manualmente, así parece que sale de la piel de forma natural".

Es importante que el pene del adonis no esté siempre erecto, por eso la firma oferta penes de quita y pone. Los hay flácidos, circuncidados y sin circuncidar, grandes, pequeños, venosos.

El primer muñeco masculino de Sinthetics salió al mercado en la Navidad de 2012, y desde entonces la clientela sigue formada por "parejas homosexuales que buscan animar su vida íntima y hombres solos".

La razón que esgrime Keller tiene que ver con las dimensiones físicas de los muñecos, que miden 1,70 y pesan más de 45 kilos. "Es demasiado para una mujer que tiene que manejarlo sola". A su vez, esas medidas encarecen el precio: una muñeca estándar de este fabricante cuesta 6.000 dólares, y su equivalente masculino, 8.000. - VIA CRONICA.AR

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Francesc Puigcarbó

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