La gente está muy loca. Hace unos días pillaron in fraganti a esta vigorosa mujer en el país del Brexit, que está ya identificada por la Policía. La protagonista, sin bragas ya lo loco, decide frotarse contra la estatua de un Tiranosaurio Rex bebé decapitado dentro de un huevo con la cáscara rota. Y a plena luz del día, vamos exhibicionismo puro. El animal en cuestión formaba parte de una exposición en el Exmouth Dinosaur Trail, un parque infantil de Devon, Reino Unido. Vean estas explícitas imágenes, publicadas por el Daily Mirror.

¿Cuáles era sus intenciones? Imaginaba una relación sexual con el tiranosaurio? ¿Ansiaba ser follada o masturbada por un animal salvaje y pétreo? Percátense de un detalle. ¿No creen que lo que ella luce es una camiseta de animal print, concretamente de leopardo? Parece que a la señora le va el rollo animal. No ha sido el primer abuso que el bicho prehistórico sufría por parte del incomprensible ser humano. Meses atrás algún desalmado le arrancó la cabeza. Por si no hubiera tenido bastante, a la inerte criatura ahora le toca sufrir en sus propias carnes el desenfrenado furor uterino de esta señora.

La gran consternación detrás de este acto bastante loco es que los niños juegan y tocan los dinosaurios. Normal, los niños lo tocan todo. Además según las declaraciones de John Thorogood, el organizador de este recorrido, “fue claramente una fotografía planeada deliberadamente de una adulta muy inmadura en un acto sexual”.

La policía británica se ha puesto manos a la obra y anda detrás de la protagonista de este acto tan bochornoso. El trabajo sucio le ha tocado al servicio de limpieza del parque, que no ha tenido más remedio que desinfectar al bicho con guantes y todo.

“Estamos impactados y consternados por este acto atroz y de grave indecencia“, aseguran varios concejales de la localidad británica de Exmouth al Daily Mirror. No me extraña, el asunto es bastante serio. ¿O no? Me pregunto si esta mujer andaba con una calentura excesiva y en un momento dado simplemente se le fue la olla con la escultura de turno, o por el contrario, mucho más preocupante entonces, padece una de esas perversiones sexuales conocidas como filias. Muchas de ellos no son alarmantes – ponerse cachondo con mujeres embarazadas (maieusiofilia), excitarse ante la presencia de globos (looning), o venirse arriba con los elementos de la naturaleza), otras, de abominable pronunciación, no lo son.

Si la heroína de esta rocambolesca historia se excita frotándose las vergüenzas con la escultura de un dinosaurio, ¿estamos ante un caso de zoofilia? Aunque sea una escultura, no deja de ser un animal.

Sea lo que sea, la que liaría en Jurassic Park. 
La mujer que “practicó sexo” con un dinosaurio
PEPAMIRAVET 03 DE OCTUBRE DE 2016 - 20MINUTOS.ES
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Francesc Puigcarbó

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