Un sector que ha crecido de forma equivocada en las últimas décadas es el de la acuariofilia. Todas las innovaciones han ido en la línea de conseguir productos más grandes y más bonitos dejando de lado un factor importantísimo: la movilidad. 
¿Qué sentido tiene un acuario si los peces no se pueden desplazar con facilidad? Y no nos referimos a desplazarse "dentro" del acuario, sino desplazarse "con" el acuario. Aquí iría bien un apunte sesudo sobre la relatividad de la velocidad en el espacio tiempo que tan bien explicaba Einstein, pero no damos para más. Lo siento. Afortunadamente estos chicos han conseguido un hito que puede ser considerado un pequeño paso para un pez, pero un salto de gigante para los animales vertebrados acuáticos. Como podemos observar en el vídeo, este vehículo motorizado se desplaza automáticamente en la dirección que el pez decide, haciendo uso del libre albedrío con el que todos los seres de la Tierra fuimos bendecidos.

 
Visto en Laughingsquid - via: nopuedocreer.com
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Francesc Puigcarbó

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