LEÓN: UN ARTISTA ANÓNIMO LLENA LA CIUDAD DE ESCULTURAS SEXUALES

 


Este joven artista, que el Ayuntamiento admite no saber quién es para poder multarle, explica una trayectoria que va mucho más allá de los montajes escatológicos fugaces que instala y que se retiran entre la diversión y el escándalo. Primero fue 'El cagador de León', en un pedestal improvisado al inicio de Eras de Renueva, junto a San Marcos. Después un enorme pene plantado en la rotonda del Hospital de León. Y una vulva gigante le dio réplica en el corazón del campus universitario leonés. Es el 'Banksy' de León, el artista anónimo que llena la ciudad de esculturas sexuales.

Escatológico, agitador, llamativo, provocador... cada uno le pone su adjetivo. Pero es indudable que la oleada de esculturas que van apareciendo anónimamente sembradas por la ciudad y siendo retiradas a toda velocidad en medio de una mezcla de asombro, divertimento y escándalo esconden varios misterios. Y todos, salvo la autoría, van a ser revelados en este reportaje de ileón.

La gran vulva en el Campus universitario de Vegazana. ileon.com

"No sabemos quién es". Así lo afirma el intendente de la Policía Local de León al hablar de la paternidad de estas escayolas con esqueleto de alambre que tanto están dando que hablar. Las autoridades tienen claro que "el enigma y llamar la atención es lo que le interesa" y por eso decide instalar con nocturnidad sus obras, comprobándose que "actúa en lugares poco vigilados y muy rápido".

Lo cierto es que el artista, de ser 'cazado', se enfrentaría no a un problema serio ("no es un delito como tal", confirma el jefe de los agentes locales) sino a una sanción de carácter administrativo por contravenir las ordenanzas municipales. El motivo técnico sería una "ocupación de vía pública irregular" y se enfrentaría a unos 80 euros de multa.

Fuentes oficiales del Ayuntamiento de León confirman este extremo y añaden que a esto, como mucho, cabría sumarle la repercusión personal del coste que tenga la retirada de la figura por parte de los operarios municipales que en algunos casos, como en la del falo enorme, no fue tan sencilla. Pero todo esto no importa mucho porque no hay muchas pistas de la persona que hay detrás de esta acción escultórica.

Ciertamente, a ileón le llevó unos dos minutos a lo sumo dar con su identidad. Y medio minuto más localizar un contacto directo. Porque en redes es evidente que no se esconde, si bien admite que "no busco protagonismo personal sino simplemente diversión, lo hago por amor al arte".

Por eso, su elección es la calle, aunque "me importa mucho el soporte electrónico también", y de ahí que siempre es muy importante fotografiar, grabar, dejar constancia de la escultura una vez instalada, porque sabe que además será retirada en pocas horas y su trabajo desaparece, destruido.

"Tengo mis miedos a una multa, claro, quizá me podría caer incluso por abandono de basura, yo qué sé, pero nunca me han multado y yo creo que el Ayuntamiento sabe de sobra quién soy pero bien; no pido agradar pero al menos parece que me dejan hacer", comenta.

Admite el autor que haya quien "me lance quejas y que opine que es intolerable", como dice que le han transmitido. Porque el problema es que la 'fama', la repercusión mediática -la instalación y retirada del pene gigante fue noticia nacional en agencias como EFE- permite darse a conocer con este tipo de obras más escatológicas. Pero no son, ni mucho menos, las únicas.


El Cagador de León, instalado en Eras de Renueva junto a San Marcos. ileon.com

Meses antes de 'El Cagador de León' una figura de varias cabezas fue instalada nocturnamente junto al Conservatorio de León. Pero 'voló', "la quitaron en minutos, fue una pena". Tan sólo quedan muchas fotos y alguna grabación.

Antes aún, en 2020, la desasosegante figura de una especie de hombre roto amaneció ante la muerta del Museo de Arte Contemporáneo (Musac) de León, ante la mirada inquisitiva del guarda de seguridad; o la destartalada caja de rosa chillón ante ese supuesto templo artístico propiedad de la Junta en la capital leonesa, en abril de 2019.

Porque nuestro autor suma una trayectoria al mismo tiempo algo conocida pero también eclipsada por un cierto escándalo, una paradoja que aún así le divierte. Hasta el punto de pesar, más bien de soñar, con que su proyecto cuaje: "Ojalá pudiera vivir de esto". Entusiasmo hay que reconocer que no le falta a este joven leonés, ya un poco famoso desde su poco disimulado anonimato.


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