Rojo, negro, verde... Los amantes del riesgo, de la tinta y de la aguja han decidido renovar el blanco natural por colores más originales. aunque esta práctica pueda provocar ceguera e infecciones. Los tatuajes se han puesto de moda en los últimos años y parece que casi todo el mundo tiene al menos uno. Sin embargo, siempre hay personas que lo llevan al extremo. Primero fueron los tatuajes faciales y de pronto, en el rostro de muchos la huella de la tinta hizo acto de presencia. Pero, como todo, dejó de ser original.
Fue entonces cuando algunos se preguntaron, ¿por qué no tatuarse los globos oculares? Puede que los niños os tengan miedo, que lloren, y por qué no, también podéis quedaros ciegos, pero merece la pena, porque sois originales, impulsores de una moda diferente y fresca.
Pero... ¿es sana esta práctica? Una persona aprensiva puede tener suficiente con tan solo imaginar la aguja acercándose a su ojo; otros creerán que esta práctica, además de poco saludable y arriesgada, no es nada bonita. Pero a los que se someten a esta moda sí les gusta cambiar el blanco de sus ojos por colores más llamativos.
Según la BBC, la primera persona en experimentar con los tatuajes en los globos oculares fue Luna Cobra, una artista estadounidense familiarizada con la tinta y la aguja.
«Un viejo amigo había modificado gracias a Photoshop mis ojos en una foto, como en la película Dune. Y yo le dije: 'Creo que puedo hacer eso de verdad'», asegura Cobra a la BBC. Básicamente, su técnica consiste en inyectar pigmento directamente en el globo ocular para que descanse bajo la capa superior del ojo (la conjuntiva).
Una sola inyección tiene tinta suficiente para cubrir alrededor de un cuarto del ojo. Con unas cuantas sesiones se cubre completamente la esclerótica, que será del nuevo color de por vida. Cientos de personas ya han teñido el característico blanco de azul, negro, rojo... Para Cobra, esta moda acerca un mundo que no existe pero que anhela a la vida real: «Creo que trae el reino de la fantasía en la vida cotidiana», comenta.
Pero, ¿qué dicen los expertos? «Mi consejo es no hacerlo ya que no hay riesgo de dolor y pérdida de la visión», ha explicado Jeffrey Walline, presidente del Consejo de la lente de contacto y la córnea. Desde Asociación Americana de Optometría también condenan esta práctica ya que puede provocar infección, inflamación y ceguera. De hecho, varios estados de EE.UU. ya han prohibido esta peligrosa moda. ABC.ES
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