Nicola Congdon y su madre Ann, residentes en Cornwall, en plena campiña inglesa, están acogiendo en su hogar a pollos de granja que ya cumplieron su vida laboral y que ahora pueden campar a sus anchas. El problema es que, en las difíciles condiciones en las que trabajan acaban perdiendo las plumas y no son capaces de aclimatarse al frío clima británico.
Como solución a ese problema, Nicola y Ann se han puesto a tricotar jerseys de lana para vestir a las más de 60 pollos que actualmente están cuidando. Una práctica admirable que también desarrolla Alfred Date, un genio que borda jerseys de lana para unos pequeños pingüinos australianos que se encuentran en peligro debido a vertidos de aceite que les pegan las plumas y les impiden mantener la temperatura corporal adecuada. Visto en BoredPanda - nopuedocreer.com
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