Del inventor de “los náuticos quedan mejor sin calcetines” llega la nueva tendencia que elimina una prenda de ropa que hasta ahora considerábamos necesaria: el lampshading. El lampshading (que por mucho ‘lamp’ que contenga, no tiene que ver con ponerte una lámpara como accesorio) es una tendencia que ha empezado a pisar fuerte este otoño con la entrada de las botas altas (mosqueteras). Consiste en llevarlas acompañadas de un jersey, sudadera o camisa larga. Sí, sin nada debajo más que el underwear que hayas elegido esa mañana.

Por un lado, me considero fan de todo lo que sea ir con ropa ancha (especialmente los días que tienes la regla y te cuesta abrochar el botón de tus pitillos skinny), pero por otro, veo poco práctico el largo (en este caso el corto) de los ejemplos de lampshading que he visto.
Me recuerda a la frase de madre (o en este caso de mi tía a mi prima) cuando le enseño emocionada mi nueva adquisición después de una jornada de compras. “Pero ¡¿eso es una camiseta o un vestido?!” dice escandalizándose como si fuera a salir a la calle en tanga.

Obviamente es un vestido, pero nuestras madres, tías y abuelas nunca verán la ropa ni lo suficientemente larga ni lo suficientemente abrigada. Es un gen que se te desarrolla durante los meses de embarazo, al igual que el de saber por arte de magia dónde se encuentra todo.

Las que se sumen a esta tendencia, deberán armarse de un buen par de medias, a no ser que quieran llevar la entrepierna con refrigeración gratuita como hacen las Kardashian o Kate Moss, otra seguidora de la tendencia. Mara Mariño - 20minutos.es


Share To:

Francesc Puigcarbó

COMENTARIOS:

0 comentarios