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LA ABSURDA MODA DE ENTRENAR CON TACONES DESEMBARCA EN EUROPA


La tendencia ha viajado de los gimnasios de Los Ángeles y Nueva York a Reino Unido y hace que la lesión sea casi inevitable: esguinces, sobrecargas, desequilibrios en las caderas, deformaciones en los pies

Correr encaramado a unos tacones. Hasta hace poco, solo era el reto de algunos recorridos solidarios o de peculiares carreras como la que se celebra cada año en las fiestas del Orgullo Gay de Madrid. Sin embargo, ahora, hacer deporte sobre tacones se está convirtiendo en una tendencia que, según los entrenadores que la practican, sirve para fortalecer el tren inferior: glúteos, caderas, muslos y piernas, además de los abdominales. Como publicó el diario británico «The Daily Mail», su popularidad crece en Estados Unidos: algunos gimnasios de Nueva York y de Los Ángeles cuelgan en sus puertas carteles como «The Heel Hop Workout» («Entrenamiento de salto con tacones») o «Stiletto Strenght» («Entrenamiento de fuerza con stiletto»). Los «stiletto» son los clásicos zapatos de salón con un tacón de diez centímetros. Ahora, como si de pesas o «steps» se tratasen, se ha convertido en un elemento más para hacer deporte.

La nueva moda desembarca en países europeos como Reino Unido. Allí, entrenadores personales británicos han desarrollado tablas de ejercicios que deben realizarse con este tipo de calzado. Aseguran que, tras entrenar con tacones tres veces a la semana durante un año, sus clientes han conseguido estrechar su cintura y fortalecer sus glúteos sin romperse los tobillos. Aunque en la sesión de calentamiento (correr) se usen zapatos de deporte, para el resto de ejercicios se convierte en pecado prescindir de los tacones. Según explican quienes lo han probado, se trabajan —y por tanto, se siente dolor en— partes del cuerpo que en un entrenamiento común pasan desapercibidas.

Una moda peligrosa
No obstante, la práctica no está exenta de riesgos. Muchos expertos la desaconsejan. La entrenadora personal Amaya Méndez, conocida en las redes sociales como Amaya Fitness, declara sorprendida a ABC: «Esto parece el mundo del revés. Las zapatillas deportivas inundan las calles, las combinamos con todo tipo de ropa, no se salvan ni los vestidos de fiesta. Cuestión de gustos, al fin y al cabo es moda. ¿Pero tacones para hacer deporte? No tiene ningún sentido». Asegura que la lesión es casi inevitable: esguinces, sobrecargas, desequilibrios en las caderas, deformaciones en los pies. «Nuestros pies soportan el peso de todo el cuerpo. El uso de tacones afecta al reparto de las cargas haciendo que la parte delantera, el metatarso, soporte hasta un 40% más de peso. Y a eso hay que sumar que durante la actividad hay más impacto y soportamos más cargas», explica la entrenadora.

Elena Manrique, traumatóloga en el madrileño Hospital Clínico San Carlos, lo corrobora. Considera que «durante la carrera, un poco de tacón, como el de las zapatillas deportivas, disminuye el impacto de la primera fase de la marcha —momento en el que el talón impacta con el suelo— y amortigua los traumatismos repetidos sobre el talón y el tendón de Aquiles». Sin embargo, advierte de que «no debe superar los 2,5 cm y, desde luego, nunca pueden ser de tipo “aguja”». Pero ¿cuáles son los riesgos cuando los tacones sobrepasan esta medida? «Al margen del obvio riesgo de torceduras, con los consiguientes esguinces e incluso fracturas de tobillo, se pueden producir daños en rodillas, caderas, espalda e incluso tendones como el de Aquiles», asegura la traumatóloga, que también habla de lo que ocurre cuando se abusa de los tacones durante la vida diaria: «Al utilizar tacón alto, todo el peso recae en la punta del pie. Para compensar la inestabilidad; las caderas y rodillas se desplazan hacia delante, mientras que la espalda se arquea. Es una postura antinatural. Las mujeres que usan los tacones de forma continuada se habitúan a dar pasos más cortos y forzados. Se pueden producir daños permanentes en los gemelos, así como el acortamiento del Aquiles. También se pueden dar casos de osteoartritis —desgaste del cartílago—, además de la aparición de callos, juanetes y dedos en martillo».

Mitigar los daños
El secreto está, según las palabras de Manrique, en «recurrir a los tacones en ocasiones puntuales, no a diario; en hacer que su uso no sea continuado». La especialista también aconseja el uso de zapatos con plataforma o, en su defecto, el de plantillas de gel metatarsianas: mejoran el apoyo y evitan el exceso de presión en el metatarso. También opta por evitar zapatos ajustados, demasiado grandes o de punta; así como tacones de aguja. La idea es hacer un uso moderado del tacón. Como afirma Amaya Fitness, «tampoco vamos a ser extremistas, yo misma uso tacones y luego me calzo unas buenas zapatillas para entrenar». Para ella, la verdadera locura es la de hacer deporte con estos zapatos y apunta a que no aceptaría trabajar con a alguien que quisiera realizar este tipo de entrenamiento: «Dudo que a uno de mis clientes se le pase por la cabeza entrenar con tacones. Si eso pasara no sólo se lo desaconsejaría sino que directamente no le entrenaría. Para mí, el estado de forma nada tiene que ver con conseguir resultados haciendo barbaridades y eso es aplicable al entrenamiento y a la alimentación».

Estamos diseñados para el movimiento, que claro que supone trabajo, pero el beneficio se nota casi de inmediato - Amaya Fitness, entrenadora personal.
Amaya es la creadora de Movimiento EnForma; un programa que apuesta por el esfuerzo, por lo que se logra de forma gradual y luego perdura. Por ello, cree que el entrenamiento con tacones no es más que «una moda que nada tiene que ver con el esfuerzo. Intenta buscar atajos para alcanzar resultados más rápidos». Según cuenta, «estamos diseñados para el movimiento. Claro que supone trabajo, pero el beneficio se nota casi de inmediato». La entrenadora señala que la constancia es la clave y propone una serie de ejercicios para fortalecer el tren inferior, sin tener que acudir a prácticas más extremas y peligrosas: «Lo ideal es combinar los diferentes tipos de ejercicios, de esta manera se conseguirán mejores resultados. Por un lado, trabajar de forma aeróbica por ejemplo caminando a buen paso, trotando o haciendo bici. Por otro, incluir rutinas específicas con ejercicios funcionales como sentadillas, zancadas, patada atrás…».

La polémica práctica llega en un momento en que buena parte de la sociedad parece obsesionada con el físico. Aunque la entrenadora se muestra positiva: «Cada vez se habla más de buena alimentación y de ejercicio, la gente comienza a cambiar su vocabulario, ya no importa tanto el peso y se valoran más las sensaciones, el sentirse bien, a gusto y enérgico. En ese sentido hemos avanzado». Sin embargo, también reconoce que aún «queda un camino largo por recorrer, hay que romper muchos mitos y el exceso de información no ayuda. Además, a nivel comercial, se ven muchas oportunidades de negocio y surgen productos milagro desaconsejables para la salud». Además, se siguen viendo locuras como «envolverse en papel de plástico para quemar grasa, otra moda sin sentido», comenta Amaya.

Manrique también se suele encontrar, «por fortuna», con «pacientes que priman su bienestar y la mejoría de su dolor frente a la estética», aunque también sabe acerca de tendencias peligrosas que sirven, precisamente, para soportar mejor los tacones: «Ahora existe una moda que consiste en rellenar con colágeno de ciertas partes del pie. Es el “loub job”, que puede traer complicaciones como infecciones, necrosis de la piel, o incluso gravísimas reacciones del organismo de rechazo al cuerpo extraño que provoca el material inyectado». abc.es

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