"No se pueden imaginar cómo están los almacenes de Espasa Calpe, llenos de ejemplares que no se han vendido. Hubo un error de cálculo clamoroso y se pensó que se iban a vender más de los que se vendieron, pero la gente prefirió no gastarse los 99 euros en el papel y esperar a la versión digital".
El académico Pedro Álvarez de Miranda, durante su intervención en un curso de verano en el Instituto Cervantes, ha puesto en duda la continuidad de la publicación de diccionarios en papel por parte de la Real Academia Española (RAE) y ha asegurado que ésta "está regalando" los numerosos ejemplares sobrantes de la edición del 2014.
En palabras de Álvarez, la editorial "quería incluso destruir" los ejemplares sobrantes. "Ahora no sabemos qué hacer con ellos y los estamos regalando a escuelas", señaló,  y reconoció cierta "preocupación"» en la RAE , puesto que "era una fuente de ingresos y de ahí vienen muchos de los problemas económicos".
Desde que apareciera por primera vez en 1780, en un solo tomo para facilitar su consulta, se han publicado veintitrés ediciones de la obra, convertida, a través del tiempo, en el diccionario de referencia y consulta del español. La más reciente, la 23.ª, salió de imprenta en octubre de 2014, a un precio de 99 euros y con una primera tirada de 50.000 ejemplares; a finales de 2017, las consultas online alcanzaron los 750 millones, con una media de 65 millones de consultas mensuales.
Estos ilustres ignorantes, no sólo andan atrasados en el tiempo a la hora de actualizar palabras, andan aún en el siglo XIX, y es que quizás desconozcan que viven en una sociedad digital. 
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Francesc Puigcarbó

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